Después de que los mercadólogos se dieron cuenta que un enfoque comercial dirigido exclusivamente a la generación de productos y a las ventas no era el más apropiados, comenzaron a surgir nuevas maneras de hacer mercadotecnia, algunas de las cuales involucraba medios masivos y convencionales y otra prefería realizar acciones mucho más segmentadas. Es aquí donde surgió la división entre el ATL y el BTL. Hubo empresas que comenzaron a considerar que una estrategia que involucrará una categoría y otra no era suficiente, sino que debía tener un enfoque más amplio, que tomara en cuenta las dos. Es así como nace, grosso modo, la estrategia 360.

Sin embargo, ¿qué se necesita tomar en cuenta para realizar una estrategia 360? Lo primero que debemos considerar es que independientemente de los medios y las categorías que se selecciones para una determinada marca, habrá cuatro líneas con las que pueda trabajar: la promo-activación, el marketing directo, las relaciones públicas y el branding.

Una estrategia 360 deberá transitar por las cuatro secciones por las que se mencionó anteriormente, con la finalidad de que se transmita al público meta el mensaje de la marca de una manera integral y que tienen abarque la mayor cantidad de puntos de contacto.

Por ejemplo, en la categoría del branding, las empresas pueden trabajar con medios ATL como la televisión, el radio y los medios impresos, puesto que a través de ellos se da a conocer la marca (lo que generar un fuerte brand awareness).

En la parte de las relaciones públicas, se encontrarán aspectos como la generación de eventos, dirigidos va tener un contacto mucho más cercano con el público meta, al mismo tiempo que también se creará un importante engagement.

En el caso del promo-activación y el marketing directo, sus nombre son muy transparentes con las acciones que implica cada una de las dos categorías, las cuales buscarán orientar la decisión de compra.

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