Quién pensaría que tiendas que comenzaron con la venta de grandes cantidades de productos se convertirían en poderosas cadenas de distribución con presencia en todo el mundo. En México, por ejemplo, hace más de 50 años surgió Central de Ropa, que más adelante se llamaría Aurrera, y que posteriormente se asociaría con Jewel Co. (1965), una cadena de supermercados que comenzó como un servicio de entrega de café de puerta en puerta en Estados Unidos.

También, quién diría que una cadena de tiendas llamada “La Bombita”, tras su apertura en 1928 terminaría realizando una alianza con Walmart Stores. Y, por supuesto, quién imaginaría que Walmart —el retailer más grande de México— compraría las cadenas de tiendas de ropa Suburbia y Liverpool.

Es algo que la mayoría de analistas no imaginaron durante el surgimiento y expansión de estas cadenas. Sin embargo, la realidad es que hoy existen grandes retailers gracias a —entre muchos otros— un poderoso factor: la innovación.

Innovar es lo que ha permitido que grandes marcas del retailer se fortalecieran en los últimos años. De acuerdo con un reciente estudio de Deloitte, las cadenas minoristas con mayor presencia en todo destacan por “abrazar la innovación”. Así es como han hecho frente a los cambios disruptivos que han afectado al mercado.

Sin embargo, ¿cuáles el reto actual de los retailers de Estados Unidos? La respuesta corta: la experiencia del consumidor. Para los más avanzados: lograr integrar tecnologías, nuevos procesos y personal capacitado para atender las demandas de los actuales consumidores, que tienen como base: velocidad de respuesta, entrega y emociones en el punto de venta.

Con la llegada del Retail Apocalypse en Norteamérica, los departamentos de mercadotecnia en los retailers han comenzado a crear nuevos caminos, algunos han encontrado oportunidades en el sendero del comercio electrónico, pero no hay duda que cada retailer debe trabajar sus fortalezas para salir sereno de esta frenética situación.

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