Por: Arturo González Salas

Twitter: @Artglez

Cuando estábamos seguros de que la brecha educativa estaba siendo abatida, dejamos de plantear el futuro con verdadera visión, es por eso que a unas décadas de avances tecnológicos significativos hemos entrado a nuevas curvas de aprendizaje.

Pareciera un tema salido de una pelí­cula de ciencia ficción, imagine su vida sin teléfono celular, sin cuenta de correo electrónico, sin Facebook, sin tarjeta bancaria. Los productos y servicios tienden cada vez más a parecer ilusiones ópticas, hace años cuando estaba de moda en las universidades el e-business todos creí­an que se habí­a descubierto la alquimia del comercio, años después nos topamos con que sólo era el inicio de una espiral que nos preparaba sorpresas en periodos cada vez más cortos.

Un par de meses atrás leí­ la colaboración del Director General de Magnus McCoy, Francisco M. Fernández (@pacomariano), escribió para Merca2.0 acerca de las caracterí­sticas de los nuevos directores de marketing, su buen texto enumera distintas habilidades, una muy importante es la habilidad para manejar las redes sociales y dispositivos actuales.

Algunos paí­ses han legislado y presupuestado para educación del futuro, al parecer en nuestro paí­s seguimos viendo como integral que los alumnos carguen con pesadas mochilas hasta la escuela. La lucha que nos atañe es atender necesidades básicas, imagí­nese usted que hay escuelas que carecen de suficientes salones, bancas y demás equipo. ¿Cómo pensar en adentrarse en la era digital con tales escenarios?

Cuando escuchamos ‘fuga de cerebros’ nos dan en el orgullo, tal como deberí­a doler que existiendo presupuestos mayores para la educación terminen con bajos niveles de resultados. Andrés Oppenheimer analiza a Latinoamérica con atinadas reflexiones en relación a la educación en un libro que sugiero lea: ¡Basta de Historias!

El nuevo analfabetismo radica en la ironí­a, personas con celular y sin un peso para llevar sustento a casa, ironí­as que en otros paí­ses son formatos que han construido economí­as en desarrollo debido a que la educación dio un salto cuando el agua aún no llegaba a los talones, un ejemplo muy recurrente es India.

Cuando el consumidor modifica las exigencias educativas, cambia a la par hábitos de consumo, la sociedad de la información pretendí­a ser la panacea para democratizar los avances tecnológicos, a unas décadas vemos que lo que ha logrado es polarizar las diferencias, algunos mercadólogos obtienen beneficios de tales malformaciones y carencias, otros emprenden la búsqueda de oportunidades que fortalezcan sus marcas, teniendo como inspiración mejores clientes, en mejores incluyen el acceso a las tecnológicas.

Polí­ticos, periodistas y catedráticos, todos dicen que la respuesta esta en la educación, pero nadie se atreve a decir cómo educar, dónde esta la llave que nos dejará entrar a una globalización con objetivos y no a esta maraña que más se parece a un inesperado huracán que a una efusiva ola de estadio para apoyar a la Selección Nacional de Fútbol.
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¡Felices fiestas!

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