En la actualidad la construcción de marca, es un pilar fundamental para todos los productos que podemos tener a la mano. Niños, jóvenes y adultos, piden cada día más atención, mejor servicio, pero sobre todo mayor conexión con la marca. El producto solo sobrevivirá si la marca es lo suficientemente fuerte y tiene vínculos fuertes con el consumidor.

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Si hacemos un análisis del mercado, podemos encontrar marcas como Disney, es donde los niños de 3 años en adelante, han creado un vínculo emocional con ellos difícil de romper, sin duda los pequeños del hogar desde muy temprana edad, son factor fundamental de compra dentro del hogar. La marca debe entender su mercado, debe entender las necesidades del mismo y como poderlo conquistar.

También encontramos otra “especie” la famosa generación milenio, los nacidos entre 80´s y principio de los 2000, esta generación tiende al análisis, reflexión y con una mayor preocupación por el futuro. Son grandes consumidores por marcas que respetan el medio ambiente.

Si tomamos como base ese fenómeno (preocuparse por el futuro) las marcas tienen una gran oportunidad de generar ese vínculo. Si nos acercamos a la fidelidad de la identidad, la marca se convertirá en parte de la vida de las personas, sin importar el producto. Un ejemplo de este caso, se da en la tecnología, hay personas quienes a pesar de la competencia están casados con la marca Apple, y su producto iPhone. Este es parte de su día a día, aunque los competidores pongan una mejor oferta, la identificación es total con uno u otro producto.

Pero también el “amor” a una marca, tiene al enemigo enfrente, ese enemigo se llama “decepción”. Si los consumidores llegan a tener una desilusión, la reacción es de tristeza, y eso les lleva al abandono de la misma y buscar nuevos horizontes.

Hay que construir, nunca dejar de comunicar y siempre estar presente.

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