Dios bendiga al marketing

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¡Al mero estilo de los norteamericanos! Así deseo iniciar la colaboración con un título polémico, después de una semana de “vaca” en la columna (así le decimos en mi ciudad cuando nos hacemos la pinta). Pues como les había comentado, este año he decidido llevármela suave, escribir cuando dos cosas se alinean: cuando tengo algo que decir y además tengo ganas de escribirlo.

La inspiración es un concepto ligado a las áreas creativas como la comunicación, marketing y publicidad, sin embargo, la inspiración es el combustible para que suceda el Eureka, para mi es tanto la materia prima como el resultado. Dicho lo anterior, cualquier campo de las disciplinas humanas requiere y posee sus fuentes de excitación.

Para que la creatividad fluya, tenemos que comprender que proviene de alguna parte, según la devoción que se tenga, será la postura. Para mi la inspiración tiene un toque místico, no es una receta única y lineal, por lo que al igual que “Dios”, depende de cada cabeza la estructura que tiene y los detonadores que la causan.

Hace unos meses acudí a un curso de la Academia Mexicana de la Creatividad, un taller que deberíamos tomar todos (no sólo los mercas). El grupo era ecléctico en profesiones y edades, lo cual me da pie para compartir algunas reflexiones matonas al respecto:

“Entre más corriente, más ambiente”, el slogan anterior era de un bar llamado Huracanzote, un lugar que se ponía muy bien, con la frase le puntualizo que la diversidad es un afrodisiaco para la creación.

“Dios bendiga al reguetón”, así reza una estrofa de una canción del colombiano J. Balvin. La estrofa es un memorándum para enfatizar que el reguetón como género se debe gracias a que se ha convertido en un estilo de vida, estilo que es apoyado, solicitado y vivido por “el pueblo” como dice la canción. El marketing hace justo lo mismo, analiza lo que las personas desean, lo traduce, lo fabrica y les dice ¡voilà!

“La tierra es de quien la trabaja”, de la misma forma, la creatividad es de quien la trabaja. Las ideas son de quien las produce, pero también de quien las registra ante las autoridades competentes, de quien genera testimonios del proceso creativo y en la mayoría de los casos, de quien convierte una idea en una realidad funcional. Zapata se reiría de los emprendedores y empresarios de café que han rediseñado el mundo sin siquiera recorrer su ciudad.

Algunas empresas y gobiernos han constituido espacios de “Creatividad” para la operación de sus proyectos, planes, programas y campañas, además de darles la posibilidad de ser una fabrica de ideas, pues si bien es cierto que muchas cosas parecen dichas, las oficinas de este tipo nos recuerdan lo poderoso (y rentable) que es el pensar y re-pensar.

Mi tesis doctoral la trabajé sobre los emprendimientos culturales y creativos, descubrí que de cierta forma la economía naranja es resultado de la falta de oportunidades y el desarrollo de condiciones para que existan, la industria de la imaginación tiene que ver la las posibilidades que podemos crear en colaboración, la creatividad requiere si de talento, pero más de organización, de constancia y de respeto.

La creatividad debe migrar a miradas en donde reivindiquemos a los que dedican su tiempo y recursos a la búsqueda de otras vías, por eso he dicho al comienzo ¡Dios bendiga al marketing! a todos aquellos que buscan someterlo y resurgirlo, para los que se persignan y para los que siendo ateos, todo, todito le atribuyen al marketing diciendo “eso es pura mercadotecnia”, vaya omnipresencia.   

 

 

 

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