¿Cómo y cuándo debo renunciar a mi trabajo?

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Todos en algún punto de nuestra vida hemos estado en la encrucijada de no saber cuándo debemos ponerle fin a una temporada en el lugar donde laboramos. Tampoco sabemos qué palabras usar ya sea por miedo, pena o vergüenza, por lo que la estadía en ese lugar se prolonga sin que sea nuestro deseo.

El antiguo rey Salomón describe en su libro de Eclesiastés, veintiocho temporadas que bien pueden abarcar todos los momentos que una persona puede atravesar a lo largo de su existencia. La vida se mide por temporadas; el gran secreto de nuestra travesía por la tierra es saber distinguir cuándo comienza una y cuándo termina otra.

Es como un automóvil… Si no sabes cuándo es el momento preciso para hacer el cambio de velocidades, el motor no dará lo mejor de sí para un desempeño óptimo.

Razones para irme

Problemas siempre habrá aunque no todos son motivo para abandonar un trabajo. Se resume
básicamente a encontrar una vacante con más facilidades, ¿en qué?, ¡en hacerte la vida más simple!,
por ejemplo:

Ya no hay crecimiento profesional ni salarial.
Mal ambiente laboral
Mejores ofertas salariales y/o prestigio de laborar en otra organización.
Limitaciones por parte de superiores para aportar / tus opiniones no son escuchadas.
Jefes tiranos
Te relegan, te ponen “cuatros”, te restan autoridad, tus subordinados se sublevan.
Costo / beneficio en pérdida económica y de tiempo en traslados.

¿Cómo debes presentar tu renuncia?

Dejar un trabajo en ocasiones representa un dilema por miedo a represalias. Hay jefes o empresas tan miserables que harán de tu salida un infierno poniendo trabas, sembrándote deudas y un sinfín de marranadas. Necesitas envalentonarte y hacer frente a las amedrentaciones para terminar esa temporada que ya dejó de aportar algo bueno a tu vida.

¿Cómo debes hacerlo? ¡Con honestidad! ¿Necesitas un aumento de salario?, negócialo; ¿te salió una mejor oferta?, medítalo y habla con tus superiores, quién quita y te mejoran las condiciones en el lugar donde laboras actualmente.

Para qué mentir y cerrarte puertas cuando puedes salirte por la puerta grande con buenas relaciones con tus compañeros o superiores. Quién sabe, igual en un futuro podrías regresar a trabajar a ese lugar. Nunca digas de esta agua no beberé más, no todos los regresos son malos.

Piénsalo dos veces

Si no entras o sales a tiempo de una temporada, terminarás amolado. Aprende a leer los kairós para saber cuándo se termina una etapa importante y cuándo es momento de abrir una nueva.

Siempre habrá señales, por ejemplo: si ya no estás satisfecho en tu chamba, te pesa ir al jale, pasas más horas trabajando que en tu casa, cargas con el estrés y lo llevas a tu hogar, percibes menos ingreso comparado con las responsabilidades que tienes… En resumen, ¿no eres feliz en el lugar donde laboras? ¡Qué otras señales necesitas para irte!

Pero no confundas la necedad con la persistencia. Las vicisitudes forjan tu carácter y te dan experiencia necesaria para en un futuro sepas cómo conducirte, o bien, podrás orientar a alguien que está en la misma posición en la cual estuviste. Sé sabio y aprende a soltar cuando ya no es la temporada adecuada. Que la fuerza te acompañe si
necesitas cambiar de aires…

 

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