Colaboración: Habilidades Socio-Emocionales, las competencias del siglo 21

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Seguro esta palabra la hemos escuchado miles de veces en nuestros feedbacks, meetings, evaluaciones, etc. Lo sé porque yo la he usado miles de veces en mis consultorías, para reforzar la parte del trabajo en equipo, ya que sin ésta, el trabajo en conjunto se vuelve incompetente. Colaborar es la capacidad de una persona para establecer relaciones interpersonales armónicas que llevan a la consecución de metas grupales. Se busca la construcción de “nosotros” como comunidad laboral. 

¿Cuántas veces hemos ocupado la famosísima frase “Yo no vengo a hacer amigos, vengo a trabajar”? Esto habla mucho de quienes somos y qué tan dispuestos estamos a colaborar en equipo. Hay un pensamiento en general de que el trabajo es autónomo y mientras tú hagas lo tuyo, lo demás no importa. Aunque esto no es del todo falso, es importante entender que nadie, absolutamente nadie trabaja solo, aunque hagas home office y estés en el área de sistemas, sentado enfrente de tu compu y con audífonos. En algún momento tu trabajo se vincula con el de alguien más y el cómo hagas ese vínculo es lo que generará la diferencia entre pasarla bien y que todo sea más fácil o vivir peleando y discutiendo con alguien y los dos hacerse la vida más pesada. 

Es verdad, las relaciones interpersonales son la cosa más complicada que existe. Tú puedes llegar con toda la buena onda y tener empatía pero si la otra persona no quiere colaborar, entonces no se logrará el vinculo. Esto requiere de mucha consciencia  del “otro” y sobre todo de un análisis crítico que te haga darte cuenta que las cosas pueden fluir mejor y más rápido con una mejor actitud. Voy a poner un ejemplo que no es laboral, pero la mayoría se podrá identificar. Cuando vas en el coche y te formaste para salirte a la lateral como se debe, pero llega alguien más a querer meterse. ¿Tú? Le das el paso enseguida porque entiendes que entre más rápido pase, más pronto va a fluir el trafico, no importa porque lo hizo, hoy por él, mañana por ti. O, te aferras a no dejarlo pasar, así pongas en peligro tu coche con tal de enseñarle una lección y dejarlo a fuera porque así no se hacen las cosas y él no debe de pasar sin importar que te quedes ahí parado más tiempo. Pareciera una locura dejarlo pasar y hacer que fluyan las cosas ¿no?, en nuestro deber ser, se deben de cumplir las reglas, pero no pensamos en lo que puede ser más eficiente y sobretodo menos desgastante. No pasa nada malo si lo dejas pasar, al contrario. Es importante tener el criterio suficiente para ver the big picture y actuar ante esta. Para poder ser colaborativos, tenemos que tener las siguiente habilidades:

1. Comunicación Asertiva

Recordemos que es la capacidad de entablar un diálogo a partir de escucha activa y al mismo tiempo exponer ideas y sentimientos de manera clara y respetuosa. Es decir, ni pasiva, ni agresiva, siempre asertiva. Todo lo podemos decir, cualquier pensamiento, cualquier inconformidad, sólo es importante usar las palabras correctas para que el mensaje llegue. Sobre todo aquí en México que tenemos tan arraigados ciertos modismos que cuando no los usamos parecemos groseros; no es lo mismo decir, “dame el informe que te encargué ayer”, a “me das el informe del que ayer hablamos por favor”, con un tono neutro, mientras sonríes y miras a los ojos a la persona. Ojo, tampoco irnos al extremo de “¿crees por favor que podrías darme el informe que te pedí el día de ayer?”. El primero es una orden, el tercero es pedir un favor cuando no es necesario, y el segundo es solicitar algo de la manera correcta. La gente responde mucho mejor cuando hacemos la segunda. Por ahí dicen que “en el pedir, está el dar”, ¿no? Ahora, no te saques de onda, si tú lo haces correctamente y el otro te responde mal. Tú no dejes de hacerlo, entre más exposición al estimulo, mayor la probabilidad de aceptación y adopción.  

2. Responsabilidad

Responder por el cumplimiento de una tarea o hacerse cargo de otro como acto voluntario o asignado. Forma parte de la autonomía y la autorregulación, pues requiere de límites. Tener a tu cargo algo no es nada fácil y requiere de mucho compromiso y solidaridad. Cuando decides tomar la responsabilidad por algo o por alguien, estás implícitamente diciendo, que todo corre por tu cuenta y que nadie más que tú deben de preocuparse. Claro que cuando haces equipo entonces hablamos de una corresponsabilidad. No eres sólo tú. Tú tienes algo a tu cargo pero alguien más te ayuda a conseguir el objetivo. Y entonces colaboran para trabajarlo. Una vez que se organiza el equipo se dividen las tareas y cada quien es responsable de la suya. Si todos trabajan enfocados en su responsabilidad, en lo a ellos les corresponde, entonces se lograrán las metas muy fácil. Cuando se unen esas responsabilidades entonces hay una colaboración de todo el equipo. A very effective team!

3. Inclusión

Se funda en el aprecio y el respeto por la diversidad como fuente de riqueza social y cultural. Integrar a otros dentro de un grupo de trabajo, apreciar sus aportes y encontrar caminos comunes, por más diferentes que sean. Esto por supuesto requiere de empatía. No importa el puesto que tengas tú o los demás, lo importante es darles el espacio y la confianza para que sientan que su opinión es igual de valiosa. Y no sólo cuenta la opinión, también el acompañamiento. De repente vemos grupos segmentados y súper definidos. Están los directores de área que se van a comer juntos pero no va ni el coordinador y ni mucho menos la parte operativa. Esto sólo nos aleja de generar vínculos con los demás para mejor el clima laboral. Entre más abierto e involucrado estés con la gente, mayor será la facilidad para poder llegar a interactuar con ellos, de cualquier cosa. Sobre todo en un equipo que busca colaborar, es importante ser inclusivo con las ideas y pensamientos de todos, sin dejar a nadie a fuera (por más mal que te caiga). 

4. Resolución de conflictos

Importantísimo para la colaboración. Se vale de las habilidades como la comunicación asertiva, respeto  y responsabilidad. Así puede adoptarse una actitud de ganar- ganar para ambas partes. Cuando sólo te ocupas por ti o tu equipo en particular, buscas un ganar – perder. No te interesa que los demás se queden en el camino, mientras tú llegues a la meta, pero eso sólo habla de tu individualismo, inaceptable para colaborar con los demás. Pero si buscas la forma de llegar a un punto medio y conciliar acuerdos, aun te tardes en llegar a ellos, entonces eres un magnifico colaborador que busca el bien común. Evidentemente es difícil darle gusto a todos, podrías llegar a caer en un perder – ganar con tal de complacer y eso tampoco es eficiente, sobre todo si siempre te pasa lo mismo. Conseguir un ganar – ganar tiene todo que ver con tu actitud y como veas las cosas. Otra vez, podemos estar muy acostumbrados a ir sólo por la nuestra. Pero tener una visión de líder, de solucionador de problemas, de ver el vaso medio lleno cuando la mayoría lo ve medio vacío. Te pondrá del otro lado. 

5. Interdependencia

La capacidad de concebirse a sí mismo como parte de un sistema de intercambio y sostenimiento mutuo.  Entender que aunque podemos ser autónomos, para sobrevivir necesitamos del otro para generar comunidad, ¡que bonito se escucha! Pero muy pocos saben hacerla. No nos hemos dado cuenta que todos estamos conectados y nos une algo súper importante. Ya sea la empresa, la familia, la escuela, la vida misma. Somos parte de algo mucho más grande que nosotros como individuos, y estamos ahí para dejarla mejor de cómo la encontramos. Ese tendría que ser el objetivo real. Cuando entras a una organización, no lo haces con la intensión de empeorarla. Pones todas tus ganas y energía para realizar un trabajo excelente y poder colaborar con tu parte. Pero todos los demás también. Y si todos están en la misma sintonía, entonces ¿por qué no unirse para que se haga más rápido y mejor? Es típico en las empresas ver que alguien tiene el conocimiento de algo y le cuesta trabajo soltarlo. La descentralización de la información es vital para que las cosas se den de forma más sencilla. Compartir esa data, ese contacto, esa tarea, esa solución con quien más lo necesita, agiliza el proceso de todo. Recuerda todos van hacía la misma meta. 

Nos tiene que quedar muy claro que colaborar hace todo más fácil, un trabajo, un proyecto, una tarea, una relación laboral, una relación personal o de pareja. ¡Todo! La resistencia genera dureza, pesadez, conflictos, estrés y nadie quiere eso en su vida o en su trabajo. Colaborar, aportar positivamente puede cambiar al mundo, así de grande e importante es. Ha llegado a evitar guerras entre países, imagínense lo que puede lograr en tus oficinas o en tu casa. 

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