Afrontando la nueva realidad

Puede que no tengas un Plan de Continuidad de Negocio, pero eso no implica que es el final del camino, pues una empresa flexible sorteará mejor una crisis.

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Anteriormente hablé del Plan de Continuación de Negocio y de lo que implica para la sobrevivencia de empresas ante una crisis, y si bien es una guía importante para tiempos de crisis, no hablé de otro pilar fundamental dentro de una empresa (no sólo en tiempos de crisis), que permite reinventarse continuamente y generar eficiencias.

¿Qué tan fácil es para tu organización o empresa ajustarse a la realidad?

La situación actual, provocada por la emergencia sanitaria por COVID-19, no sólo nos muestra el número de empresas que no tienen un buen control de costos o estructura de negocio, también ha dejado al descubierto y vulnerables a las empresas rígidas. Las organizaciones rígidas se enfrentan a problemas graves, pues, aunque cambie el panorama, son las que siguen empecinadas con su objetivo y proceso, creyendo que eventualmente el mercado y el mundo se ajustará a lo que hacen. Son como aquellos juguetes de antaño, a los que dabas cuerda y seguían una línea recta, hasta que topaban con algún obstáculo, entonces tenías que ir a moverlos para que siguieran o se les acababa la cuerda en el mismo sitio, sin moverse de lugar. En entornos modernos, variables e inciertos, una empresa necesita ser de pies a cabeza, flexible.

La flexibilidad empuja constantemente a la innovación, permite adaptarse a nuevos retos, trazar nuevos objetivos, adoptar nuevas tecnologías, usar mejor los recursos de los que dispone, y esto se traduce en una mejora continua de la organización.

Flexibles son aquellas empresas que rápidamente pueden hacer cambios en su organización para moldearse a la nueva realidad, cambiar objetivos y formas de medir. Hoy una empresa flexible puede cambiar tu negocio para extraer alcohol de uno de tus productos y hacerlo gel antibacterial, no producir tu producto final y producir ventiladores, o usar tus impresoras 3D para hacer caretas especiales para los médicos.

Y todo lo anterior son ejemplos de cómo las empresas han hecho frente a ésta crisis, pero una empresa debe ser flexible siempre, porque en el momento en el que no entiendas al mercado, pasas a ser irrelevante.

3 puntos clave de una organización flexible:

  • Objetivos: Simple y sencillo, si tus objetivos no cambian, no puedes esperar que tu organización cambie. El poder repensar y replantear objetivos se hace invaluable para una organización flexible, pues permite adecuar y dirigir recursos según el panorama que se presente.
  • Costos Variables: Una organización con muchos costos fijos, no puede transicionar con suficiente flexibilidad, pues su núcleo financiero no se lo va a permitir. Por otra parte, los costos variables, son fácilmente escalables o deescalables y también te permiten alejarte más rápidamente de ellos.
  • Intraemprendurismo: Así como tienes directivos flexibles, tus colaboradores deben sentirse lo suficientemente empoderados como para proponer nuevas formas de trabajo y mejores soluciones a las ya existentes, pues 80% de las veces, los cambios trascendentes en la organización, viene de tus colaboradores. Fomenta y anima estas actitudes.

Al final del día, puede que no tengas un Plan de Continuidad de Negocio, pero eso no implica que es el final del camino, pues una empresa flexible sorteará mejor una crisis que una rígida. Y parafraseando a Bruce Lee, se tiene que estar libre de prejuicios para poder adoptarse a los momentos, a veces seremos vasos y otras seremos jarras, pero lo importante es ser agua.

Be water, my friend

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