¿Serán juguetes lo que realmente quieren los niños para este 6 de enero?, la respuesta es simple y concreta, aparentemente.

Ante la proximidad del tan ansiado Día de Reyes, con fecha de 6 de enero, cada año los famosos reyes magos visitan miles de hogares con el único fin de hacer felices a los más pequeños de la casa y sacarles una sonrisa al ver que los juguetes que pidieron es sus cartas están junto a su zapato. Algunos piden bicicletas, otros juegos de video, pistolas, muñecas, juguetes de acción, tabletas, celulares, y la lista puede seguir.

Sin embargo, no todas las listas de todos los niños que esperan fervientemente la llegada de los reyes magos incluyen cosas materiales. En una época en la que la mayoría de los adultos que son padres pasan jornadas laborales extensas, sus hijos son quienes más resienten su ausencia y, ante la falta de tiempo para estar con ellos, algunos padres intentan llenar esos lapsos con juguetes u otros artículos, cosa que según expertos en desarrollo infantil no es benéfico para el infante, ya que de llenarlos de juguetes podría desencadenar el síndrome del niño hiperregalado, una afección en la que los padres tratan de compensar el tiempo fuera de casa dando juguetes a sus hijos, quienes tienden a volverse caprichosos y egoístas, preocupados porque su juguete sea el mejor.

Es cierto que  los juguetes y regalos son importantes en la vida del niño, pero estos tienen funciones precisas, mismas que no sustituyen la atención y cariño que deben dar los padres.

Para dar a conocer qué es lo que realmente quieren los niños en España, la empresa sueca IKEA lanzó la campaña “La otra carta” en la que, mediante un experimento, se les pide a distintos niños escribir dos cartas: una a los reyes magos y otra a sus padres. Al término de la redacción de la segunda carta, los papás de los pequeños le dan lectura y lo que ahí está escrito, algunos de ellos lo imaginaban y otros no.

Antes de concluir con dicho experimento, se les pregunta a los niños qué carta enviarían a los reyes magos y su respuesta, sin duda, nos hace darnos cuenta de que un juguete no lo es todo para un niño.

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