Las bases del marketing que han guiado todas las estrategias durante décadas residen en tres puntos centrales: necesidad, deseo y demanda. Siempre había sido importante atenderlos, pero hoy más que nunca.

Según datos de Warc, en este momento los consumidores están bajo la presión de grandes cantidades de información por lo que su primera reacción es la incertidumbre, ante la saturación de mensajes y el temor de no elegir correctamente.

Aunado a esto, su actitud de es de prevención y cuidado de los gastos, por ello es que volver a las bases y crear la oportunidad es mucho más relevante que nuncia.

En cuanto a la necesidad, Philip Kotler dice que se trata de “una sensación de carencia de algo, un estado fisiológico o psicológico”, algo que forma parte de la naturaleza humana, por lo que es sencillo concentrarse en ella.

Pero sumarla al deseo y la demanda es lo complejo. Un deseo se convierte en demanda cuando una persona, reconoce que necesita “X” producto o servicio, por ejemplo, beber agua, se trata de un deseo, pero elegir Bonafont o Ciel completa la demanda.

Es decir, el deseo deriva en demanda con base en dos factores: los estímulos de marketing y la capacidad, pues el consumidor puede desear una lata de Dr. Pepper, por ejemplo, pero no todos pueden comprarla, ya sea por el dinero o porque resulta inaccesible, dependiendo de la demanda.

En el entorno actual, manejar estos fundamentos en una estrategia es necesario porque el consumidor necesita partir de una necesidad para poder animarse a comprar, ante un panorama en el que los servicios y productos básicos y de salud, son los que concentran la atención.

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