Uno de los canales below the line más comunes para incrementar el engagement de una marca es el event marketing, por medio del cual se diseñan eventos de prácticamente todo tipo para conectar con el público meta al que se está dirigiendo una empresa. Conferencias, congresos, presentaciones, lanzamientos, ferias, exposiciones y conciertos son solo algunas de las actividades que se pueden realizar en dicha área y, aunque parezcan muy diversas, tienen una característica en común: el venue. Sin embargo, ¿a qué nos referimos con este concepto? En las siguientes líneas hablaremos sobre este tema.

Un venue se puede definir de manera sencilla como el espacio que ocupa una marca, empresa, organización o persona para realizar un evento y que cuenta con las especificaciones técnicas que requiere para realizarlo de manera satisfactoria.

Hay muchos tipos de venue y van desde centros de convenciones, oficinas y auditorios hasta parques, estadios deportivos y museos. Esto nos muestra la amplitud de este concepto y la variedad que es capaz de contener.

Entre las principales características de todo venue es que debe tener las dimensiones apropiadas para poder albergar a los asistentes al evento. Por ejemplo, no es conveniente rentar una galería de arte pequeña si se van a recibir 50,000 personas, puesto que la gente ni podrá entrar al recinto ni tampoco se sentirá a gusto si está muy comprimida.

También es importante que este espacio cuente con la tecnología necesaria para realizar las actividades que se tiene planeadas para el evento. Por ejemplo, si se está organizando un congreso, difícilmente se puede hacer al aire libre, ya que muchas veces en estás acciones de marketing se realizan proyecciones, por lo que es indispensable la conexión a una fuente de energía (aunque se pueden colocar generadores en un determinado caso).

Ejemplos de venues son el Auditorio Nacional, el Estadio Azteca, el Palacio de los deportes, entre muchos otros.

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