La neurodivergencia es lo referente al conjunto de condiciones como dislexia, dispraxia, déficit atencional con hiperactividad (TDAH) o que pertenecen al espectro autista. 

Estos padecimientos derivan en un porcentaje importante de la población que también pertenece a un sector económico activo, que las compañías han aprendido a aprovechar.

En lugar de rechazar a los profesionales con estas perspectivas inherentes de sus condiciones, las han enfocado en las áreas de oportunidad. Ante el rechazo de algunas empresas a este tipo de personas, otras les tienden la mano como una nueva e irreverente perspectiva que puede marcar la diferencia.

Y es que por la neurodivergencia poseen características muy distintas, por lo que la manera en que aprenden y procesan información les permite aportar ideas que a nadie más se le ocurre.

Las emprendas internacionales están aplicando esto en sus filas, como en el caso de Tesla, cuyo CEO, Elon Musk, anunció en Twitter que estaba en búsqueda de talento sin importar su grado de escolaridad.

El ejemplo también lo da la oficina central de comunicaciones del gobierno británico, más conocida como GCHQ, destaca que en su equipo existe una “mezcla de mentes”. Es decir, tienen empleados con estas distintas capacidades y ha funcionado a la perfección.

Google finalmente es una de la demorada pionera en este sentido, gracias al buscador se impusieron nuevas tenencias en atracción de talento. De hecho se ha mantenido como la compañía número uno en popularidad por ser la líder en la que todos quieren trabajar.

Las compañías más conservadoras deberían apreciar y apostar por estas mentes brillantes.

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