El panorama político actual de México es, quizás, uno de los más complejos y difíciles de asimilar en lo que va del siglo.

Con una figura presidencial a la que el pueblo no le perdona nada, por el contrario, a la más mínima oportunidad se crean memes, recibe insultos, se le descalifica y se denigra cada vez más a través de redes sociales.

Si consideramos esa figura presidencial como una marca tal vez podemos hallar algunas pistas para entender mejor sus errores y sus oportunidades.

Veamos 4 características a construir:

Empatía: Algo que la gente no perdona de su figura presidencial es la falta de sensibilidad acerca del sentir de la gente. Si el pueblo está enojado contra una figura como Donald Trump lo mínimo que espera el pueblo de su representante son palabras y actitudes enérgicas para defender su postura.

En cuanto a las marcas: El consumidor espera sensibilidad por parte de éstas, conexión, entendimiento mutuo. Las marcas deben sentir como su usuario, hablar y ser uno con él.

Congruencia: Otra cosa que se le reprocha a la figura presidencial es la falta de congruencia entre el decir y el hacer. Prometer, por ejemplo, que la gasolina no subiría y después retractarse es un indicio de esto y lesiona profundamente la confianza.

En cuanto a las marcas: El consumidor no perdona a una marca que se desdice, que cambia continuamente su discurso y no fija una postura. El match entre el decir y hacer construye confianza y sienta las bases de una relación a largo plazo entre marca y usuario.

Transparencia: Un representante que oculta información al pueblo o bien maquilla la información a modo para aparentar lo que no es. Al menos esa es la percepción de un gran porcentaje de los mexicanos y muchas veces percepción es realidad.

En cuanto a las marcas: Escándalos como el de Volkswagen ponen de manifiesto las malas prácticas que muchas veces realizan las empresas para aparentar. El consumidor castiga fuertemente a estas marcas: en redes sociales, retirando su preferencia, boicoteando.

Efectividad: Un representante que cumpla y sea un hacedor, un ejecutor de soluciones y no de problemas. El pueblo exige resultados y castiga dando la espalda a la figura presidencial cuando esto no se cumple.

En cuanto a las marcas: Es obvio que el consumidor espera que las marcas cumplan, pero no solo eso, sino que esperan value for money. El usuario actual exige, no solo se conforma. Utiliza las redes sociales para quejarse y recordarle a las marcas que se deben a sus compradores.

El día de hoy cada persona detrás de un dispositivo conectado a Internet es una posible amenaza, pero también un posible influencer que amplifique los beneficios de la marca y atraiga nuevos compradores.

Lo que vivimos hoy en México en el ámbito político refleja un debilitamiento de la marca presidencial. El meme favorito de Twitter: Bullear a la figura presidencial es una suerte de nuevo Harlem Shake.

Marcas: Observen este fenómeno, aprendan a identificar estos y otros aspectos que deben cuidar para no convertirse en el próximo meme, en el próximo objeto de descalificaciones y burlas.

Esperemos que las cosas mejoren.

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