Después de mucho meditar y darle vueltas a diversos temas sobre los que podía escribir la siguiente columna decidí ir a la biblioteca más grande el mundo: El Internet.

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Y este maravilloso paseo por el mundo virtual empezó en algunos blogs que hablan sobre creatividad, después pasó a unas páginas que muestran casos interesantes de la industria publicitaria, de ahí pasó a un caso que tenía una animación en 3D bastante curiosa, lo cual me motivó a investigar un poco sobre los realizadores y llegué a su canal de YouTube, después de ver el Making Of del video que había captado mi atención la página automáticamente me sugirió una serie de videos similares que se empezaban a alejar cada vez más de mi tema primordial. Sin que esto me importará mucho, le hice clic a un video que hablaba de los efectos especiales en el cine, lo cual me llevo a un corto que hablaba de cómo muchos de los efectos del cine se hacen con cosas que todos tenemos en la casa y claramente este video me llevó a otro que hablaba de soluciones practicas para los problemas cotidianos o LifeHacks como se conocen en el ecosistema virtual. Claramente mi atención ahora estaba en ver cómo solucionaba pequeños problemas sin mucho esfuerzo; el viaje por los videos se hizo cada vez más largo y con este proceso encontré la inspiración y recursos necesarios para solucionar una acción BTL que estamos trabajando con un cliente y dejó en una lista de favoritos muchos videos que me sirven como referencia para futuras propuestas, en esa lista hay videos del Cirque Du Soleil, de grandes fiestas, de Stand Up Comedy y hasta de mecánica para Dummies.

Toda esta cadena de hechos me llevó a descubrir que en realidad el tiempo que utilicé en Internet postergando el hecho de que debía escribir, me sirvió para encontrar la solución para un atasco creativo con el que venía peleando hace un par de días y me llenó de recursos que serán útiles en un futuro cercano.

Y esta reflexión va enfocada a un problema muy claro y latente que hay en la mayoría de los campos de negocio y es que muchos creen que el hecho de estar ocupando la cabeza en temas completamente distantes del negocio en horas laborales es perder el tiempo; pero hay que entender que la curiosidad es lo que nos hace únicos, es el motor de la creatividad y sin esto no somos más que personas que siguen lo que ya conocen y no se preocupan por buscar algo nuevo.

No importa si lo que queremos saber es cómo funciona un gato hidráulico o cómo funciona el cerebro humano, lo que realmente importa es entender el mundo y salirnos un poco de ese marco laboral que cree que la productividad es estar sentado siempre en una pantalla, viendo números o leyendo artículos de cómo debemos hacer nuestro trabajo.

Si hay alguien en nuestro equipo de trabajo viendo un video de gatos en YOUTUBE o leyendo sobre maternidad de gallinas, no juzguemos ni pensemos que es una pérdida de tiempo, en alguna página o red social puede estar la solución que hemos buscado incansablemente. De hecho hay casos realmente destacados que empezaron por la conexión que hizo la agencia entre algo que no tenía que ver con la marca y sus objetivos principales. Como un claro ejemplo está el caso de Cravendale, que aprovechó el amor repentino de la sociedad por los gatos para generar impacto y promocionar su producto principal: la leche.

Y como bonus les dejo un video que me abre una gran puerta para futuras propuestas en el tema de creatividad, experiencia e interacción; y sería interesante ver cómo podemos explotar el creciente uso de los cuadricópteros.

Para terminar y para que todos estemos en el mismo contexto el término procrastinar según Wikipedia hace referencia a:

“La postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables”.

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