Si empieza a leer por el título se preguntará ¿cual es la teoría de la bicicleta?, pues bueno es una filosofía a la que llegué después de mucho explorar la vida desde mi óptica como ciclista aficionado, como creativo apasionado y después de pedalear por muchas agencias de BTL he llegado a pensar que:

Como dijo John Howard ”La bicicleta es un vehículo curioso. El pasajero es su motor”; al igual que la bicicleta nosotros como seres humanos somos el vehículo y el motor de la creatividad, muchos aplicamos la creatividad para la solución de problemas sencillos (como la bicicleta y el tráfico caótico de las grandes ciudades), pero este texto no está enfocado en esa creatividad, va dirigido a que entiendan que cualquiera puede montar bicicleta o ser creativo, pero pocos saben aprovechar realmente un buen camino.

Y lo primero que quiero es que empecemos a ver la creatividad publicitaria como un ejercicio que no sólo se hace por exigencia de un cliente o una marca, es algo que se hace con pasión, empeño y esfuerzo; no importa cuántas veces nos caigamos de la bicicleta o cuántas veces nos rechacen una idea, si esto pasa es porque hay algo fallando y muchas veces la solución es tan simple que nos sorprende.

Para ser un buen creativo y un buen ciclista necesita saber que no siempre vamos a tener el camino correcto, ni la mejor idea; pero no se preocupe todo se aprende, la creatividad es un hábito y un músculo que debemos cultivar y ejercitar, siempre hagamos cosas que nos saquen de la rutina, dicen por ahí que un paseo en bicicleta no siempre es el mismo; y por eso creo que debemos abordar todos los proyectos de manera distinta, ya que no es lo mismo hablarle a una señora de 50 años con 4 hijos y una latente menopausia, que hablarle a un joven de 17 años lleno de hormonas. Pongámonos en los zapatos de la señora y en los pantalones del joven para saber cómo les vamos a hablar, qué quieren oír y cómo les es más fácil escuchar.

El negocio del BTL está cambiando y al igual que las ciudades, se están abriendo los caminos y las posibilidades para tener la oportunidad de acercarnos a un nivel casi invasivo al consumidor, llegando a tener tantos mensajes y marcas hablando de lo mismo que lo que hacemos es saturar y abrumar a nuestro consumidor.

Por eso debemos tratar de ser parte de esa ruta que nadie toma, ese camino lleno de arboles que no tiene pósters, ni avisos promocionales de 2×1, o una modelo entregando panfletos en una esquina; abordemos el negocio como una ruta que queremos conocer y explorar, pero no caigamos en el camino que todo el mundo toma. Aprovechemos que la creatividad es el vehículo de los que quieren un cambio real, aprovechemos las herramientas nuevas que nos ofrece la tecnología y la globalización para crear momentos inolvidables de marca.

Una experiencia de marca significativa es aquella que nos va a dejar un recuerdo inolvidable y una historia que compartir, por eso exploremos nuevas cosas, salgámonos del escritorio, vivamos la vida de las personas a las que les hablamos, no le tengamos miedo a hablar con alguien afuera de un focus group. Lo que es realmente importante es que una buena idea es como montar en bicicleta; tenemos que seguir andando, pedalear con ganas y seguro llegaremos a donde queremos.

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