En un mercado tan competido como el de las pizzas, donde la fidelidad del consumidor depende mucho de la emoción algo del precio, dos gigantes han decidido mover ficha casi al mismo tiempo. Little Caesars celebra cinco años de alianza con la NFL lanzando una edición especial —la MVPizza & Stix— mientras que Domino’s estrena su Croissant Pizza junto a un rebranding global que renueva por completo su identidad visual y sonora.
Ambas estrategias, distintas en ejecución pero coincidentes en propósito, buscan algo más profundo: reconectar con el consumidor a través de la experiencia.
Little Caesars y la NFL: cinco años de una fórmula ganadora

Cuando una marca logra integrarse al ritual deportivo de millones de aficionados, trasciende el simple acto de vender pizza. Eso es exactamente lo que ha hecho Little Caesars, patrocinador oficial de la NFL, al cumplir cinco años de colaboración con una liga que en México se ha convertido en sinónimo de espectáculo y familia.
Para conmemorar la fecha, la marca lanza la MVPizza & Stix, una combinación mitad pizza de jamón y pepperoni, mitad sticks de tocino y queso. Disponible en todas sus sucursales a partir del 28 de octubre, esta creación no solo apela al apetito, sino a la emoción compartida: cada mordida es una jugada, cada reunión una celebración.
El lanzamiento está acompañado por una campaña protagonizada por George Kittle, ala cerrada de los San Francisco 49ers, quien personifica el espíritu de fuerza, trabajo en equipo y carisma que la marca busca transmitir.
“La nueva MVPizza & Stix es el match perfecto para cualquier partido; nos emociona seguir ofreciendo sabor y diversión en familia”, comentó Roberto Guzmán, VP de Marketing Internacional de Little Caesars.
Más allá del deporte, esta alianza demuestra cómo Little Caesars ha convertido su asociación con la NFL en una plataforma cultural, reforzando su posición como la marca de pizza más vinculada al entretenimiento deportivo en México. Mientras otras cadenas se concentran en promociones de precio, Little Caesars apuesta por la pertenencia emocional, ese intangible que convierte una pizza en parte del ritual del domingo.
Domino’s: un nuevo sabor y una nueva piel

Por su parte, Domino’s decide mirar hacia adelante con una transformación integral que va más allá del producto. La nueva Croissant Pizza, disponible a partir del 3 de noviembre en sus 930 tiendas del país, fusiona dos universos gastronómicos: la ligereza del hojaldre y la contundencia del queso fundido. La marca la describe como una experiencia “crujiente por fuera, suave por dentro”, disponible en versiones como Pepperoni, Cuatro Quesos o la nueva Carbonara.
El lanzamiento llega acompañado de un rebranding global, el primero en 13 años, que refresca su identidad con colores vibrantes, tipografías más atrevidas y un nuevo jingle interpretado por Shaboozey, cinco veces nominado al Grammy. El concepto detrás del nuevo lema, “Dommmino’s”, juega con la onomatopeya del placer: ese “mmm” que trasciende idiomas y culturas.
“La marca está en constante transformación. La nueva Croissant Pizza combina sabor y textura para ofrecer una experiencia única, mientras nuestro nuevo diseño mantiene a Domino’s vibrante, audaz y atractiva”, explicó Iliana Jiménez, directora de Mercadotecnia de Domino’s México.
Con ello, la marca reafirma su ADN innovador: fue la primera en entregar pizzas a domicilio en el país, en introducir el Pizza Tracker, en abrir tiendas con carril pick-up y ahora en integrar una masa Premium con inspiración francesa a su menú.
Dos caminos, una misma meta: reencantar al consumidor
Mientras Little Caesars capitaliza la emoción colectiva del deporte, Domino’s apuesta por la individualidad sensorial y el diseño. Ambas estrategias de marketing reflejan un momento clave en la industria del fast casual: la transición de las marcas de comida rápida hacia marcas de estilo de vida.
En el tablero competitivo, Little Caesars apuesta por la pasión y la pertenencia, reforzando su vínculo con la NFL y con los hogares mexicanos. Domino’s, en cambio, busca evolucionar su narrativa visual y gustativa, mostrándose moderna, digital y global.
Lo interesante es que ambas marcas entienden algo que muchos olvidan: la pizza es también contexto. Es reunión, emoción, pertenencia y antojo. Y en esa intersección —entre el touchdown y el hojaldre— se libra la batalla más deliciosa del año.
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