Una palabra es difícil de ajustar a nuestra forma de vida en México, ¿a qué me refiero? A que mientras los errores y caídas los vemos como falla, otros toman esto como una forma de resurgir y ser mejores.

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Hace unos días me reuní con el presidente de una importante empresa de comunicación asiática. En dicha plática conocí cosas mucho más que interesantes, tanto de la compañía como de su cultura en general.

Platicamos de la historia de su país, después de estar devastados y ser una de las peores economías, hoy en día caminan fuertemente y rápidamente a ser una de las más dinámicas e importantes del continente y el mundo. ¿Y cómo es eso?, pues todo se basa en un par de pequeñas siglas, que forman la base de su cultura.

Esta última, un tanto diferente a la cultura mexicana. Y lo que más me llamó la atención era la forma en que veían los fracasos y los aciertos. Ambos como una oportunidad de mejora.

Conclusiones como “nunca tienes la mejor opción”, se vuelven el pan nuestro de cada día. Y la forma de visualizar hasta el más pequeño detalle en constante revisión puede ser muy exitoso a largo plazo.

Y en esa postura, me gustaría ahondar: creo que cuando se tiene como forma de vida la autocrítica, cada paso de la cadena se vuelve casi perfecta.

También creo que cuando las cosas por error fracasan se tiene una apertura mucho mayor a entender el problema y desarrollar planes de acción correctivos efectivos y de inmediato. Si uno sólo le da vueltas al problema y no encuentra el verdadero origen, es que está distraído en el camino, por lo tanto la búsqueda no llega a la profundidad requerida.

Ahora, dicho concepto suena interesante en el “papel”, pero cuando estamos a punto de entregar un proyecto, ¿cómo le hacemos?

Siempre habrá un espacio en el cual se puede revisar la presentación, la propuesta, los canales a implementar, y sobre todo el mensaje o mensajes clave. Estoy seguro que cuando preparas un documento, al día siguiente lo revisas y se ve muy diferente a lo que pensabas tiempo atrás. Eso es muy bueno, pues “pules” tu idea y le agregas mas valores a la misma.

Regresando a la plática con el presidente de dicha compañía, hablábamos de cómo encontrar fórmulas básicas y simples para poder demostrar al público mexicano y en especial a su equipo el tatuarse en su corazón la importancia de ver cada trabajo como si fuera el más importante y no parar hasta tener la mejor propuesta e idea del mismo.

Posiblemente la respuesta sea “hacer de esta cultura un filtro cotidiano”, es decir, convencer a cualquier equipo o persona que esta visión se vuelva un plan de vida con resultados grandes y exitosos.

Y conocer más en todo sentido. Por ejemplo, ahondarse en la cultura coreana y entender un poco más bajo el lema “nunca es suficiente”, poniéndose retos y metas altas, demostrar la fuerza que se tiene para alcanzarla y sobre todo tratar de no claudicar en el camino.

Un ejemplo claro es ver como una marca más que conocida de audio video en un corto plazo a desplazado a las marcas japonesas con excelente reputación y varios años de liderazgo.

Hoy en día es lo que los comunicadores en general necesitamos; ideas diferentes y revisadas constantemente, viendo como podemos mejorarlas, demostrar casos y cosas nuevas a nuestros Clientes en todo momento inclusive en procesos tan pequeños y superficiales.

Como lo comenta Andrew Davis en su libro Brandscaping, “lo viejo es lo nuevo”, es decir, nunca está por demás ver desde otra perspectiva las cosas que tenemos, y demostrar con posturas diferentes que se siempre se puede mejorar lo que ya tenemos.

En varias ocasiones, he escuchado que los medios tradicionales van a desaparecer, ¿no será que estamos dejando de generar nuevas posturas a lo que tenemos?

O ¿qué estamos dejando en la superficie de lo que ya existe por buscar cosas nuevas todo el tiempo?

Félix Beltrán, profesor que recuerdo mucho, decía que no siempre hay que cambiar las cosas, sino mejorarlas. Y ahí está la clave de hacer las cosas…

Al final de todo, nosotros somos responsables de construir una nueva imagen de nuestra marca, cliente y de nosotros mismos.

Tú, ¿cómo construyes tu imagen?

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