De allĆ que las marcas jueguen un papel fundamental a la hora de estimular a sus consumidores, porque se trata de lograr una alta emocionalidad a partir de los mitos y los ritos presentes en la cultura en la cual se encuentra inmersa.
AsĆ, se debe de comprender quien es el consumidor para realmente intervenir en sus mĆ”s profundos deseos y anhelos, desde la antropologĆa misma que se encuentra en su inconsciente para estructurar una estrategia realmente apegada a la inspiración, al hecho de querer ser estrella, tener la eterna juventud o tomarse el elixir de la vida, estos son fenómenos que han estado presente siempre desde la condición humana han sido expresados hasta en cuentos y pelĆculas, porque hacen parte de los interrogantes existencialistas que han abordado la conciencia desde Ć©pocas milenarias.
Ahora, la pregunta es ĀæCómo las marcas pueden apropiarse de Ć©stas caracterĆsticas humanas para generar posicionamiento y ventas? Se trata entonces de la manera como se estĆ” haciendo marketing hoy, pues las marcas no son capaces de aplicar verdaderas estrategias efectivas, porque no han sabido encaminar sus esfuerzos hacia los drivers, ritos y mitos que de manera oculta conllevan a que el consumidor tome una decisión de compra.
En tanto se busca que las marcas realmente sean capaces de inspirar, y asà lo planteó alguna vez Jim Champy en su libro Inspira.
āTradicionalmente, las empresas han entendido el marketing como una campaƱa: lo que debe hacerse es definir el producto, segmentar la audiencia, atraer a cada segmento, formular los mensajes, seleccionar el medio publicitario e ir a por el clienteā.
Este planteamiento confirma una configuración completamente diferente para los mercadólogos, quienes durante años han aplicado sus estrategias con una fórmula: mezcla de 4 variables de marketing, sin tener en cuenta lo que hay detrÔs del consumidor, aquello que realmente le motiva a la compra.
Por tanto si se hace este cuestionamiento, no basta con que los profesionales de marketing se trasladen a la infancia, para crear una estrategia que genere recordación en el consumidor, y para citar un ejemplo: las compaƱĆas de cacao enĀ Colombia, consideran que es suficiente colocar en sus anuncios a las abuelas haciendo chocolate; pero no es cierto, estĆ”n perdiendo toda la magia que hay detrĆ”s del producto, para dejarlo Ćŗnicamente a una emoción que no es suficiente para lograr la compra, en tanto, no se ha comprendido quien es la ama de casa de hoy, una mujer que cumple doble rol tanto en casa como en su trabajo para poder sobrevivir y asĆ le interesan mĆ”s aquellos productos que vayan con su estilo de vida atareado, sin dejar de conservar ritos aferrados a su cultura y que no necesariamente estĆ”n en el imaginario de la figura de la abuela, sino en la antropologĆa de ella como consumidora.
Ahora, si las marcas giran sus ojos hacia el consumidor y realmente le entregan satisfactores customizados a sus requerimientos, emitiendo los estĆmulos correctos estaremos frente aun marketing mĆ”s responsable, apelando a una invitación sincera: volver a lo bĆ”sico, el ser humano como centro del proceso.
Y en virtud de ello, lo que se busca es repensar lo que estƔ sucediendo a nivel mundial en torno al marketing, concientizƔndose de las necesidades del consumidor, para generar estrategias desde el entendimiento motivacional y emocional del mismo, sin tener que vender lo que no necesita con base en mentiras, sino comercializar aquello que brinda un real beneficio, efectuando un marketing mƔs responsable.












