Se conoce como iluminación al conjunto de luces que se instala en un determinado lugar con la intención de afectarlo a nivel visual.

Pero el poder de la luz va mucho más allá de eso, ya que la luz es responsable de controlar nuestras emociones, actitudes y metabolismo de manera inconsciente.

Una correcta iluminación en un restaurante, hotel o tienda nos puede ayudar a crear el ambiente que estamos buscando y por supuesto elevar las ventas.

De acuerdo a Marco Antonio Rosas, experto en iluminación; “Aproximadamente el 93% de las compras se basan en un impulso emocional y de estas más del 80% son estímulos que percibimos por medio de los ojos, este es el motivo por el cual hay que poner vital importancia a la manera en la que estamos iluminando nuestro producto o establecimiento”.

Estudios demuestran que según el color de la luz se produce un efecto sobre el estado anímico de las personas: las fuentes de alimentación blancas (iluminación diurna) “activan” (producen un “estado de ánimo diurno”), mientras que los focos o bombillas tradicionales, con una elevada composición de rojo, producen pasividad y un estado de ánimo de tarde-noche (de atardecer). Gracias a esto, podemos lograr que las personas se sientan; cómodas, relajadas, cooperativas, creativas o cambien inconscientemente sus actitudes, estén molestos, irritados, activos , callados, nerviosos, sientan frío o desanimo.

tienda

Siempre he dicho que los hoteles de Las Vegas son expertos en marketing sensorial, y en el tema de iluminación no se quedan atrás. La cantidad y el color de luz esta perfectamente estudiado para que los huéspedes quieran permanecer en el casino y en la disco afectando el metabolismo y logrando que no les de sueño.

En el caso de restaurantes, la tonalidad e intensidad de la luz artificial crean una atmósfera de confort y tranquilidad que facilitan la permanencia de los comensales, al pasar más tiempo en el establecimiento la sensación de apetito perdura y el consumo incrementa.

Las tiendas departamentales pueden influir en el recorrido de los clientes gracias a la iluminación, al mismo tiempo que pueden acentuar características de los productos por medio de la intensidad y tipo de luz. Lo mismo pasa en los probadores; la misma ropa se nos ve mejor en la tienda que en el espejo de nuestras casas.

Por otro lado, en el caso de plantas o fabricas, el bienestar y rendimiento de los empleados dependerá en gran medida de la calidad de la iluminación.

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