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España.- A través de una campaña de guerrilla, la tienda de muebles llevó la comodidad de su lí­nea de productos al público que circuló por las avenidas de las principales ciudades de este paí­s. En esta ocasión la estrategia Below the line consideró que un parabús fue la mejor herramienta para exhibir un modelo de sala.

La idea recreó un ambiente hogareño en la calle, dirigido a las personas que dí­a a dí­a esperan tomar el autobús; los transeúntes pudieron tomar un momento de relajación y probar el inmueble, lo que también se convirtió en un experiencial marketing. A un costado del sillón se encontró el mensaje de Ikea que les recomendaba visitar sus sucursales.

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