¿Estamos ante el ocaso del dinero en efectivo?

Aunque las formas de pago digitales de pago tienen muchas ventajas, el efectivo seguirá existiendo.

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El efectivo sigue siendo una de las formas de pago predilectas de las personas; sin embargo, cada vez son más las personas que pagan con plásticos bancarios, sistemas cashless o incluso por medio de aplicaciones. Esto nos lleva a pensar. ¿Es posible que el dinero físico y tangible tal y como lo conocemos actualmente vaya a desaparecer? Mientras que algunos están firmemente convencidos con que esto es una realidad, hay otras personas que consideran que difícilmente puede suceder esto. Revisemos qué argumentos tanto en una postura como en otra, así como su viabilidad.

Como ya se llegó a mencionar en los debates presidenciales previos a las elecciones del primero de julio pasado, dejar de utilizar dinero en efectivo y comenzar a pagar a través de medios electrónicos facilita el tener un mejor registro del flujo del dinero, lo cual, a su vez puede reducir considerablemente problemas como la corrupción.

En algunos países nórdicos donde hay un disminución considerable en el uso del efectivo ha tenido un impacto considerable en la disminución de asaltos.

Cabe destacar que en la mayoría de los países, buena parte de sus poblaciones utiliza smartphones, por lo que están más acostumbrado a realizar transacciones de manera digital, lo cual ha hecho creer a más de uno que es un síntoma de la posible desaparición del efectivo.

Sin embargo, a pesar de que para realizar algunas transacciones se ha comenzado a usar tecnología blockchain, los hackers de las han ingeniado para robar datos o incluso cuentas.

Sin embargo, hay muchos retailers que no cuentan con la tecnología necesaria para llevar transacciones digitales, por lo que siguen aceptando dinero. En países como en México aún parece completamente extraño pensar en ir al tianguis y pagar por cualquier producto o servicio con un plástico bancario (mucho menos con tecnología cashless).

La lenta digitalización en algunos países configuran una barrera para que las personas dejen de utilizar efectivo, al menos no en un corto plazo.

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