El marketing, y particularmente el BTL, tiene una particularidad muy interesante: amolda sus herramientas y técnicas en función del consumidor, así como sus cualidades, características e incluso sus gustos. Cuando la figura del decisor de compra, el shopper y el consumidor recae en la misma persona, las campañas que se generen tendrán como destinatarios a un solo individuo; sin embargo, si una o dos de estos modelos son personas distintas, esto implica un verdadero reto para las empresas, quienes tendrán que establecer acciones de marketing para cada una de ellas y orientar las decisiones que toman cada una de estas partes para que elijan a nuestra marca.

Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en las marcas de productos para niños. Un adulto con el poder adquisitivo para realizar la compra es el shopper, mientras que buena parte de la decisión de compra recae en el menor de edad, quien también se convierte en el consumidor.

Las empresas de productos para menores de edad deben realizar campañas de promoción de marca centradas principalmente los niños, donde se destaquen las cualidades y lo fantástico que es el artículo que se está vendiendo.

Para generar dicha campaña de promoción de marca, es necesario prestar atención en qué es lo que apasiona al decisor de compra. Entre mayor sea el engagement que se tiene hacia ese aspecto, más sencillo será poder persuadirlo para que elija un determinado bien.

Cómo es bien sabido, el marketing below the line tiene la cualidad de establecer una comunicación más estrecha y personalizada con el público meta la que va dirigido. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el target está constituido por menores de edad? Para entablar dicho diálogo debemos tomar en cuenta a los padres o responsables del niño.

Pongamos un ejemplo. Si se busca hacer una campaña de marketing directo dirigida a menores de edad, para captar su información es necesario, por ley, contar con la autorización de los los representantes del niño. También es fundamental cuidar la comunicación que se tiene con ellos para evitar cualquier mal entendido.

Cuando se trabaja con kids marketing (estrategias y campañas diseñadas para llegar a menores de edad, específicamente niños), hay que abordar la cuestión desde todas las perspectivas posible para evitar cualquier problema.

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