Asertividad, la cualidad que un verdadero líder debe poseer

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Seguro has estado enfrente de tu jefe pensando mientras te habla horrible ¿cómo puede alguien como él o ella estar en la cabeza, si ni siquiera sabe cómo hablarnos o tratarnos? Es muy común, pues por lo general los puestos gerenciales y directivos están ocupados por personas arriba de los 40s (sobretodo si la empresa es más tradicional) y casi ninguno de ellos fue educado en temas de asertividad, al contrario. Se pensaba que un líder tenía que ser fuerte y agresivo. Alguna vez escuché decir a un director, “no hubiera llegado aquí si no fuera un tirano, y no pienso modificar mi conducta y volverme más suave porque me comen”. Hay un pensamiento un poco, sólo un poco obsoleto que sigue permeando en las empresas y que permite que los jefes se coman a sus empleados por miedo a perder el control. Es como cuando en otra época, no podías hablarle a tu papá de tú, porque le faltabas al respeto. 

Las cosas han cambiado o deben cambiar

Aunque ya cada vez más, crece la comunidad laboral comprometida al desarrollo humano, aun es difícil permear en todas las empresas. Y ni modo, hay que tolerar las actitudes de aquellos que no saben cómo tratar a sus empleados o a sus colaboradores.

En realidad este artículo va dirigido a ellos, a quienes les cuesta trabajo entender que hay una forma adecuada de decir las cosas, que el hablar con voz alta y fuerte no hará que mejore la situación, para aquellos que les gusta hacer sentir como tonta a la gente, no darles su espacio, no escuchar su voz. Para los que faltan al respeto hablando y no se dan cuenta o no les importa. Para aquellos que quieren ser líderes pero tienen como mantra “Yo no aguanto a la gente, la gente me tiene que aguantar a mi”. 

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es una hermosa habilidad social que nos permite exteriorizar nuestras ideas, pensamientos, emociones de forma sensata y honesta pero sin herir a los demás, cuidando la forma en cómo nos comunicamos, las palabras que usamos, el tono con el que hablamos, pasando el mensaje de manera clara y correcta y aun conservando una relación sana con todos. Como líder, es imperante que te manejes por esta línea, de lo contrario tus comportamientos son negativos y afecta el clima laboral de manera relevante. Te vuelves una fuente de frustración e insatisfacción por lo que pierdes el verdadero liderazgo e inversamente, la gente se empieza a alejar de ti. Pierdes oportunidades de crecimiento o te las dan pero no sabes como mantenerlas.

Cuando uno es asertivo, tienen en mente que todos tenemos el derecho de expresarnos pero nunca pasando encima de alguien más. Tienen en mente que su derecho se acaba cuando empieza el del otro. Se afirma a sí mismo como sujeto importante, de interés, con un valor adecuado, pero nunca deja de ver a los demás con los mismos ojos. ¡Eso hace un buen líder!

Existen tres maneras de expresarnos, muchas veces oscilamos entre ellas, dependiendo de la persona que tengas enfrente; podemos ser muy asertivos con nuestros clientes, y muy pasivos con nuestro jefe, pero perdemos los estribos y nos volvemos agresivos con nuestros subordinados o colaboradores. Aquí entran otros factores como el nivel de confianza (por no decir de abuso). 

La agresiva

Cuando busca imponer su forma de pensar y sus ideas, expresar lo que sienten pero sin filtros, sin miedo a dañar a nadie. Al contrario, ni siquiera permite que los demás se expresen como quisieran tampoco. Se observa mucha seguridad en su discurso, pero también hostilidad. Puede ser pasivo – agresiva o agresiva totalmente. Cuando se trata de negociación, busca el ganar – perder. No le interesa quien pierda mientras él o ella gane. Impone sus reglas y sus formas, así como sus soluciones. Es como un león, tiene el poder y lo va a usar para ganar siempre que pueda. No le pesa perder una relación con tal de conseguir sus objetivos. Incluso puede llegar a una agresividad física para demostrar su punto. 

La pasiva

Deja a un lado sus emociones y la expresión de éstas con tal de no dañar la relación. Tiene miedo constantemente de que si dice algo, hará enojar a alguien y el problema se haga más grande, por lo que prefiere omitir sus respuestas para no sentir culpa después o vivir un rechazo. Antepone todo lo demás, antes de darle un lugar a su voz. Su negociación es nula, siempre acepta el perder – ganar. No expresa para no dañar, es como una tortuga que se esconde en su caparazón cuando un problema ocurre y prefiere evadir las situaciones difíciles. Pero como todo tiene un límite, cuando llega a comunicar algo, lo hace de forma explosiva, casi siempre dañando sus relaciones y su integridad. 

La asertiva

Es el punto medio entre estos dos extremos. Siempre busca el ganar – ganar. Para esta persona son importantes las relaciones sociales y personales, por lo que siempre está cuidando que no se dañen y no se vulneren los derechos del otro. Es como un delfín, se muestra amable, siempre proactivo, dispuesto a negociar. Va a tratar de entender el punto de vista de la otra persona pero no dejará de expresar el suyo de manera asertiva. Sus acciones manifiestan respeto a sí mismo y hacía los demás. Para que alguien pueda ser asertivo, primero tiene que tener un autoconocimiento y una autoconsciencia de lo que piensa y siente, luego una seguridad y la autoafirmación de poder expresarlas. Y por último la habilidad de pasar el mensaje adecuadamente para que los demás lo reciban sin que se tergiverse el contenido. 

¿Cómo pasar el mensaje de manera asertiva?

No sólo es lo que dices, sino cómo lo dices. Un mensaje normalmente se comunica de tres formas

Visual – influye el 55%

Todo lo físico con relación a la persona que transmite el mensaje, desde el contacto visual, postura, movimientos, expresión facial, el desplazamiento, hasta el como se viste, es lo que más peso tiene. 

La mirada es básica, genera confianza y un vínculo con el otro. Implica reciprocidad entre el emisor y el receptor, variando la fijación de la mirada según se esté hablando (40%) o escuchando (75%). Cuando no es asertiva la mirada, puede generar mucha angustia por percibir una amenaza. 

La expresión facial muestra el estado emocional de una persona aunque quiera ocultarlo. Proporciona información importante acerca del mensaje que se recibe; una expresión inadecuada puede rechazar y alejar a la persona. 

La postura dice mucho, desde el acercamiento que puedes tener con la persona o todo lo contrario, cuando tu postura es de retirada y se siente el rechazo. Una postura erecta indica seguridad, firmeza, pero acompañada de otros elementos, puede mostrar orgullo, arrogancia, desafío, egocentrismo. Una postura contraída, muestra una timidez, abatimiento emocional, muchas veces inseguridad. 

Vocal – influye el 38%

Este es un factor indispensable para el desarrollo de la habilidad oral, pues tendemos a relacionar la personalidad con la voz. Seguramente conoces a quien siempre habla con una voz muy dulce y te da paz cuando lo escuchas. O todo lo contrario, tiene una voz que te provoca miedo, o sueño. 

Aquí los componentes paralingüísticos hacen la diferencia entre lo qué dices y cómo lo dices. Hay quien diría que “el tono y a calidad de voz pueden determinar la efectividad del mensaje y la credibilidad del comunicador” (Mehrabian). 

El volumen debe de estar en consonancia con el mensaje; el tono es uniforme y bien modulado; la fluidez generan seguridad en el mensaje, tantas repeticiones o vacilaciones obstruyen el mensaje; claridad en las palabras que utilices, la dicción con la que las digas; la velocidad puede distorsionar el mensaje, ni muy lento, ni muy rápido. El equilibrio es la asertividad. 

Verbal – influye el 7%

La palabra pesa, pero no tanto como todo lo demás. Claro que la lengua tiene una simbología única y especial. Podemos relacionarla con muchos significados, y siempre hay que tener cuidado con las palabras que utilicemos para estructurar nuestras ideas y formular el mensaje. 

Trata de evitar palabras negativas. Hay una teoría que explica que el cerebro no puede procesar la palabra ”no”. Simplemente la omite. En PNL, tampoco nos funciona porque enseguida nuestro pensamiento se va a eso que no queríamos. Cuando no tenemos cuidado en nuestra selección, podemos ser muy hirientes, pero eso siempre se pueden evitar. En lugar de decir: “eres un inútil”, di: “aunque agradezco lo que estás haciendo, no nos ayuda mucho”. En lugar de decir: “nunca se puede hablar contigo”, mejor di: “me cuesta trabajo entenderte y comunicarme contigo cuando me hablas así”. Es bien difícil, ya lo sé, porque en el momento te tienes que detener para reformular tus ideas y eso requiere de un gran autocontrol. Cosa que no mucho tenemos. 

La asertividad se basa en eso exactamente, en tener la auto-consciencia para saber qué quieres decir y por qué, tener la auto-afirmación para poder comunicarlo sin culpas ni miedos, tener el auto-control para pensar tus ideas y dirigirlas a donde quieres sin dañar a nadie. Y la auto-confianza para creer que estás haciendo lo correcto y que nadie te va a mover de tu zona zen y que también puedes seguir trabajando cada día en mejorarla. Básicamente, es tener casi todos los elementos de un autoestima adecuada. Las personas que la tienen son más proclives a ser una persona asertiva en su vida, ya sea laboral o personal. Los beneficios son enormes y se ven reflejados desde el primer momento que uno empieza a serlo. No por algo ya forma parte de las competencias que debe de tener un gerente o director. ¿Tú que esperar para trabajar en ello y empezar a mejorar como líder?, si necesitas coaching no dudes en escribir.

Contacta a Marieli Betancourt:

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