• La crisis económica raíz de la emergencia sanitaria está haciendo que personas comiencen a empeñar cosas para darle cara al futuro venidero.

  • El subdirector de Operación Prendaria Norte de Nacional Monte de Piedad, Rafael Gándara, mencionó ante medios que desde la última semana de marzo hasta finales de mayo se han registrado 12 mil operaciones de empeño, es decir el sector ha movido unos 40 millones de pesos en prestamos.

  • La realidad que describe el alza en la actividad del empeño solo puede significar que la economía mexicana no está atravesando por el mejor de sus momentos.

Desde tiempos pasados las casa de empeño han sido una tabla de salvación para las economías domésticas. Desde su concepción nuestros antepasados idearon esta forma de negocio para que cuando se tengan problemas económicos se pueda obtener dinero en efectivo, y una vez que exista un reposicionamiento de dichas economías, poder recuperar lo expuesto.

La llegada del coronavirus ha traído números negativos para las economías mundiales. Miles de personas han sido testigo de como, de un día para otro, las actividades productivas se detuvieron. Muchas personas vieron como sus empleos quedaron en suspenso, y al cabo del tiempo cuando las necesidades son apremiantes es necesario desprenderse de un objeto, para tratar de sobrellevar la crisis.

La crisis traída por el coronavirus ha hecho que miles de ciudadanos recurran a esta herramienta.

Crecimiento de afluencia de casas de empeño

La crisis económica a raíz de la emergencia sanitaria está haciendo que personas comiencen a empeñar cosas para darle cara al futuro venidero. El subdirector de Operación Prendaria Norte de Nacional Monte de Piedad, Rafael Gándara mencionó, ante medios, que desde la última semana de marzo hasta finales de mayo, en Coahuila se han registrado 12 mil operaciones de empeño, es decir, el sector ha movido unos 40 millones de pesos en prestamos.

De acuerdo a lo dicho por el subdirector de la institución, la mayoría de las personas que acuden a empeñar son micro, pequeños y medianos empresarios, que en la búsqueda de reactivar y financiar sus proyectos, se ven en la necesidad de empeñar pertenencias.

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Según el testimonio las personas ha llegado a dejar:”Dejan alhajas o maquinaria. Llegan y dicen “en tres meses no voy a trabajar, no ocupo esta máquina: la empeño y con eso pago a empleados o renta”. Este tipo de pruebas son el símbolo de lo complicado que la pandemia está siendo para muchos sectores, y para los micro, pequeños y medianos empresarios.

Industria detenidas

La realidad que describe el alza en la actividad del empeño solo puede significar que la economía mexicana no está atravesando por el mejor de sus momentos. Preocupa que la mayoría de esos prestamistas sean empresarios, micro, pequeños y medianos, pues de esos proyectos también dependen otros empleos.

En Ciudad de México por ejemplo, la realidad de los empresarios restauranteros no es fácil. Los tres meses de confinamiento han hecho que este sector tenga pérdidas millonarias y aunque ya se están reactivando los ingresos, éstos no alcanzan para superar las pérdidas.

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