Una consumidora se alteró por participar en la campaña automotriz.

Más notas sobre Toyota:
Toyota iQ se mete debajo del espejo
Toyota orienta a consumidores ante aumento en precio de gasolina
Toyota vende más por impulsar el cuidado ecológico
Amber Duick demandó a la firma automotriz porque recibió nueve mails en los que “Bowler” mencionaba que conocía a Duick, así como la dirección de su domicilio. En otros mensajes, se invitó a la consumidora a unirse a su perfil en MySpace, además del envío de una factura de 78 dólares de un motel.
En el último correo electrónico apareció un link hacia un video en el que Sebastian Bowler ve una película en un autocinema, para que la última escena del cortometraje sea de un individuo que se ríe y revela a Duick que los mensajes fueron parte de una campaña para promover el vehículo Toyota Matrix.












