Una consumidora se alteró por participar en la campaña automotriz.

Toyota vehiculo 01LOS íNGELES.- Toyota fue demanda por una consumidora, tras la ejecución de una campaña de e-mail marketing creada por la agencia Saatchi & Saatchi. La comunicación de la marca usó como remitente a Sebastian Bowler, un personaje ficticio.

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Amber Duick demandó a la firma automotriz porque recibió nueve mails en los que “Bowler” mencionaba que conocí­a a Duick, así­ como la dirección de su domicilio. En otros mensajes, se invitó a la consumidora a unirse a su perfil en MySpace, además del enví­o de una factura de 78 dólares de un motel.

En el último correo electrónico apareció un link hacia un video en el que Sebastian Bowler ve una pelí­cula en un autocinema, para que la última escena del cortometraje sea de un individuo que se rí­e y revela a Duick que los mensajes fueron parte de una campaña para promover el vehí­culo Toyota Matrix.

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