Las marcas han aprendido a vender sus productos o servicios utilizando técnicas Below the Line, lo que les permite llegar a un sector más amplio del mercado, esto gracias a las activaciones, promociones, eventos, street marketing, marketing viral, entre otras acciones que provocan experiencias a los consumidores e incluso haciéndoles comprar lo que ven aunque no lo necesiten.

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Un claro ejemplo de cómo se deben aplicar (no en exceso y respetando a las personas) estas acciones de publicidad, las podemos aprender de la película The Joneses (Amor por contrato), pues en ella sus protagonistas, una familia ( papá, mamá, hijo e hija) tienen que vender productos aspiracionales en un barrio de clase media alta, sin que se note que están vendiendo.

Para ello se basan en el marketing viral, en la publicidad de boca a boca y en el experiential marketing, además de que utilizan el branding personal como herramienta básica para crear una conexión con el target adecuado.

Otra lección que las marcas pueden aprender de esta cinta, es la importancia de conocer y estudiar al mercado al que van a dirigirse, saber cuáles son sus gustos, preferencias y debilidades, y con ello pueden aplicar las técnicas Below the Line correctas para generar un engagement fuerte y duradero.

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