La línea caliente pasó de ser un servicio telefónico para quienes buscaban sexo al chat. Hoy, los negocios sexuales en línea son una muestra de cómo esta industria al límite de lo permitido, sigue en contacto con clientes que buscan experiencias más intensas.

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Se ha metido a Facebook y a se anuncia como chat, pero detrás de este fenómeno hay lecciones sobre cómo un producto casi inofensivo, pero enfocado al Marketing experiencial, se convirtió en una opción al límite de lo permitido.

Primero el Telemarketing abrió paso al hotline, después el hotline saltó al hotchat y ahí se encuentra instalado en un Marketing experiencial de usuarios. En este terreno parece no haber freno, pues se puede chatear sexualmente con alguien de otro país, el interlocutor cuenta con webcam al igual que el cliente y así es como interactúan. El producto es el mismo: sexo.

Los consumidores, algunos de ellos adictos a este tipo de servicios intercambian el quitarse prendas y hasta tienen cibersexo. Esta es la industria que más ha crecido y de la cual habrá que aprender algunos puntos y evitar otros:

Lo que se puede aprender del negocio sexual por chat:

1. El servicio lo dan los mismos clientes.

2. Es un negocio que requiere poca inversión y se pueden obtener ganancias a través de subscripciones.

3. Es uno de los negocios más exitosos en Internet, ya que el sexo activa la compra por impulso.

Lo que no se debe aprender del negocio sexual por chat:

1. Existe un principio en la compra y venta de un producto, por eso es que hay productos para ciertas clasificaciones de consumo.

2. El utilizar al cliente como un producto sexual es algo carente de ética.

3. El éxito por el éxito no conduce a algo necesariamente estable para un negocio; de hecho puede terminar con la reputación del mismo.

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