No sé por dónde empezar para escribir este artículo, sé del tema, sé qué quiero escribir pero las palabras no me salen. No me imagino trabajando en otro ramo. Para mí, el ser publicista es una bendición que la vida y el universo me ha dado. Conozco a muchos colegas que comparten esta misma pasión en la industria, inclusive son mucho más intensos.

Muchos compañeros con los que he trabajado han sido excepcionales y les he aprendido muchísimo, han sido grandes guías de inspiración.  También he sentido que esta misma pasión se está perdiendo con las nuevas generaciones de publicistas, que lo ven como un trabajo no como una pasión pero esa mis queridos lectores, es otra historia que escribiré después.

Hemos llevado tanta esta pasión que a veces olvidamos lo que nos da de comer, cobrar por las ideas y producción. ¿Cuántos de nosotros no hemos hecho hasta lo imposible por ejecutar una idea? Dejando de cobrar la idea, pidiendo favores a productoras, quemando nuestros cartuchos de relaciones, etc. Esta historia se repite una y otra vez, y si, desde un punto romántico es muy válido, demostramos lo mucho que amamos nuestro trabajo, tanto que no sólo lo hacemos gratis, muchas veces pagamos de nuestro bolsillo para mejorar la ejecución.

Recuerdo una vez que para ahorrar en la locación para un comercial tuve que poner mi departamento para poder ejecutar nuestra idea, la locación era el último eslabón para que el cliente tomara la decisión y al final, lo puse. Más de 15 personas dentro del depa destrozando, manchando y rayando las paredes para meter el equipo. Al final, mi depa quedó golpeado pero se ejecutó la idea. ¿Lo volvería hacer? Si la idea me seduce, lo haría sin dudarlo. ¿Pero hasta dónde es bueno llegar a estos recursos?

Nuestra pasión está matando la industria, perdiendo valor a nuestro trabajo. A veces siento que el cliente sabe ese pequeño detalle de nosotros y lo utiliza, deja que le regalemos ideas, nos pone trabas en el proceso con los presupuestos y espera con las manos cruzadas ver cómo lo resolvemos para poder producir con el menor costo. No conozco otra industria que regale así su trabajo para poder ejecutar una idea.

Sé que es pasión, sé que es entrega en los proyectos y lo que queremos como publicistas es tener una gran pieza para tu book pero esta misma pasión puede poner en peligro nuestro negocio y a la industria en general que cada vez está más afectada perdiendo valor a nuestro trabajo. Amigo publicista, ¿qué opinas?, querido cliente, tú también, ¿qué opinas al respecto? Todos jugamos un rol muy importante detrás de cada campaña.

Apasionémonos por nuestras ideas pero protejamos nuestro negocio porque de esto comemos.

 

 

 

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