Por: Erika Fonseca
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Diseñar para niños es tremendamente complicado. En cualquier otro proyecto, con otro target, generalmente tenemos los atributos y funciones que tenemos que destacar, y las limitaciones que la producción de los diferentes productos imponga. Transmitir el concepto, independientemente de si es una campaña o una imagen, a diferentes ejecuciones no resulta tan complicado dado que la lí­nea de comunicación es muy consistente: la toma de decisión de compra y el objetivo, generalmente es el mismo.

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Con niños y bebés, es otra historia: existe un target doble y por lo tanto, un discurso doble de comunicación, color y evidentemente ejecución.  Hay que tomar en cuenta factores como la percepción visual de los niños y la información especializada para los padres. De modo tal que el diseño le tiene que enamorar a los niños, y resolver las dudas pertinentes de los padres, que son los tienen la decisión de compra. ¿Nada fácil, ah? Complicado es, pero hay elementos que si tomamos en cuenta,  pueden ser de gran ayuda:

  • La percepción visual de los niños. Es muy importante documentarnos dentro del desarrollo psicomotor de la edad del niño al que vamos dirigido. No es casualidad que los productos para niños estén plagados de colores brillantes, dado que los colores brillantes y las formas simples estimulan su vista y sobresalen de su marco visual.
  • Diversión. Gráficamente la diversión se manifiesta de diferentes formas y depende de cada diseñador el estilo adoptado. Lo importante es crear diseños divertidos para llamar la atención de los niños.  Si un producto le gusta a un niño, es muy probable que la decisión de compra se incline por ese producto, ya que para los padres será mucho más fácil lidiar con algo que le gusta al niño versus algo que no.
  • Información especializada. Los padres cada dí­a más buscan información especializada. Que mejor que se las dé una marca con aval social. Independientemente de si diseñamos un juguete o una etiqueta para leche, si le damos información relevante, es muy probable mantenernos dentro de su “Top of Mind“.
  • Formas simples. Los niños son seres racionales e inteligentes. Nunca he entendido porqué la mayor parte de las personas cree que una tipografí­a mal hecha a mano, está relacionada con los niños; tal vez ellos las podrí­an hacer, pero definitivamente no es lo que ellos o su cerebro capta de manera más rápida.
  • Profundidad en color. La tecnologí­a ha cambiado la percepción de todos y desde luego la de los niños. Ellos, hoy por hoy, son el público más exigente. Me refiero a profundidad en color cuando los diferentes colores nos dan planos y planos creando perspectiva en las formas que componen nuestro diseño. Es decir, a través del color crearemos la sensación de cercaní­a o lejaní­a para destacar las principales formas simples.

Los niños, son muy exigentes y complejos y no es fácil satisfacer todas las necesidades (padres e hijos) de un solo golpe. Mi consejo es priorizar y tener muy claro los elementos importantes de comunicación para poder tomar decisiones a la hora de diseñar.

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