La manera de hacer marketing hoy en día dista considerablemente a lo que se realizaba hace un par de años, en donde la comunicación entre marca y cliente era unidireccional, y en donde el único fin era vender de manera directa. Actualmente el shopper lo que menos quiere es que una empresa le diga todo el tiempo que compra, pues ahora el valor que le otorga a una experiencia de marca tiene un mayor valor, la cual influye en su preferencia y recordación.

Cuando una marca trata de ofrecer campañas diferenciadas, el BTL se vuelve un aliado necesario y estratégico, pues gracias a la interacción que puede haber entre ambas partes, así como al enviar mensajes sin interrumpir o ser intrusivos, a través de acciones Below The Line, se mejora el engagement, awareness y la recordación.

Puedes consultar: ¿Qué factores se deben tomar en cuenta al crear experiencias de marca?

De acuerdo con el Estudio Anual de Inversión en BTL 2019, realizado por el Departamento de Investigación de InformaBTL, revela que en 2018 dicha industria registró 55,291 millones de dólares como capital invertido en el sector, monto que para el término de 2019 podría rebasar los 58,000 millones de pesos.

Experiencia de compra y de marca, ¿en qué difieren?

Hay conceptos en la industria de mercadotecnia que, aunque parecieran obvios y entendibles para todos, en ocasiones no lo son tanto, tal como sucede con la experiencia de compra y de marca.

Mucho se habla de ambos conceptos y de que cada marca ha ofrecido, en repetidas ocasiones, ambas cosas. No obstante, es importante diferenciar una de la otra no solo para tener claridad en los objetivos y lo que se quiere lograr tanto con una como con la otra, sino también para ambas converjan, en beneficio del shopper y de la marca.

En entrevista para InformaBTL, Valeria Di Cicco, partner de The Retail Factory, consultora y especialista en shopper marketing, además de columnista de este medio, señaló que una experiencia de marca no es otra cosa que vivir una marca fuera de un punto de venta y en el momento que uno de sus productos ya se tiene, la cual tiene, como parte de sus objetivos, generar awareness y darle un uso a la firma.

Este tipo de experiencia, más que buscar de forma explícita impulsar la venta, sí trata de incentivar en el público un interés en la marca y un deseo por comprar, aun cuando no necesariamente se llegue a la adquisición de un bien o servicio.

La realización de activaciones en conciertos, en espacios públicos, la ejecución de eventos donde una empresa organiza que integren el uso de realidad aumentada, entre otras acciones, son algunos ejemplos de experiencias de marca.

En cambio, en lo que respecta a la experiencia de compra, la experta mencionó que esta tiene que ver con las estrategias que un retailer o fabricante haga para que el cliente compre más y mejor.

Para esto dijo que es clave que las experiencias de marca estén alineadas con los objetivos del negocio y que sean capaces de persuadir al shopper a adquirir algo, además de que educar al cliente y generarle más ocasiones de consumo o usos también es vital para que esta experiencia de compra se viva en más de una ocasión y se dé un recompra.

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