Por: Gabriel Rienzi
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Gabriel Rienzi_Director General_Promored La ley de Moore indica que cada 18 meses, aproximadamente, el precio de los aparatos tecnológicos bajará y sus beneficios se incrementarán. Esto quiere decir que, lo que ahora es una novedad en menos de dos años se devalúa y se masifí­ca; como pasó alguna vez con los celulares y las computadoras.

Este postulado no es ajeno a las actividades de mercadotecnia en el punto de venta, ya que con el uso de las nuevas tecnologí­as, como las pantallas touch screen y los mensajes ví­a bluetooth, es necesario preguntarse hasta qué punto se puede tener acceso a la innovación y de qué forma ésta ayudará al éxito de una campaña de comunicación.

En la medida en la que los costos en tecnologí­a se reduzcan se podrán incrementar las actividades con nuevos diseños en materiales POP, la interactividad entre el consumidor y la marca será un factor cada vez más común y las experiencias de compra podrán mejorar. El futuro de las actividades en punto de venta se vislumbra con más aplicaciones en el celular, juegos virtuales renovados y promociones acompañadas de descargas de cupones de descuento; esto ocasionará que las marcas quieran obtener dispositivos que les ayuden a sobresalir en la batalla por conquistar la atención del consumidor dentro del punto de venta.

Sin embargo, la vanidad no debe sobrepasar a la creatividad y los objetivos de venta. Es necesario replantearse el uso de las nuevas tecnologí­as al momento de diseñar una campaña de comunicación de marca; para esto podemos tener como punto de partida los siguientes factores:

1.- La aplicación de la tecnologí­a como un medio y no un fin. No importa cuánto se esfuerce una marca por contar con el aparato más innovador, si este no va de acuerdo con su plan de trabajo y sus objetivos entonces el gasto es inútil. Cualquier avance tecnológico representa solamente un medio o herramienta nueva para comunicarse.

2.- El nivel de interactividad ante el dinamismo actual. Explotar todas las bondades del medio puede ayudar a las marcas a elevar su nivel de participación entre los consumidores, obteniendo respuestas inmediatas y favorables.

3.- El acceso al consumidor. Mientras más familiarizado esté el consumidor con cada una de las nuevas tecnologí­as, será más fácil implementar estrategias de comunicación con elementos más sofisticados. De otra forma, tardaremos más tiempo en explicarle al consumidor de qué trata la dinámica, que en lo que termina de decidir su compra.

Las nuevas tecnologí­as en la mercadotecnia todaví­a no están explotadas al cien por ciento, por ello existe un compromiso por entender en qué forma pueden ser manejadas, sin necesidad de sacrificar demasiado presupuesto y con la seguridad de reinventar la forma de comunicarse con los consumidores.

Gabriel Rienzi es director general de Promored

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