Colaboración Radical. Mentalidad innovadora 5 de 6

4506

Nos dicen que varias cabezas piensan mejor que una. Más que mejor, yo diría más amplio si son las cabezas correctas. La idea de la colaboración radical es juntar a personas con contextos y antecedentes suficientemente distintos para que aporten perspectivas diferentes en la discusión y se pueda atacar el problema de una forma más completa.

Cuando uno tiene mayor variedad en la forma de pensar, lo que va a suceder es que se nutre la comprensión del problema y la cobertura de la solución. Cada uno aporta su contexto y logra enriquecer lo que se está construyendo entre todos.

Para la mentalidad innovadora, radical va incluso un paso más allá. Buscar incluir a personas que se encuentren lejanas del contexto habitual en que se entiende un problema; invitar a opiniones muy poco informadas de lo que se está haciendo actualmente; incluir personas que vengan de un contexto completamente distinto. Todo esto va a ayudar a que la solución que se genere verdaderamente transforme el contexto en que se va a desarrollar.

Siempre es bueno tener algún experto en el tema cerca que pueda ayudar a comprender y conducir de mejor forma; sin embargo, su opinión valdrá lo mismo que la de los demás. Justamente por eso, al ser un experto en el tema lo conoce bien y es cercano a las soluciones y contexto actual, pero no a otros que podrían aplicarse para dar una solución distinta y con factores más integrales que lo que se ha construido anteriormente. Colaborar radicalmente puede significar reunir psicólogos, matemáticos, escritores y pepenadores a analizar un problema de transporte junto con alguien que conozca sobre la industria aeroespacial. Cada uno desde donde viene ha visto cosas que los demás no y podría encontrar algo que sin el contexto que ha vivido no sería visible ni localizable.

Para que nuestra mente se vuelva receptiva a la colaboración radical hay que convencernos y vivir con ciertos principios: no jerarquías, la opinión de todos vale igual; no prejuicios, nadie es mejor ni peor; no predisposición, todas las opiniones valen igual; no censura, las opiniones incómodas valen igual; no límites, cualquier idea podría llegar a ser la que buscamos.

Y una forma de trabajar que nos podría ayudar a fomentar la colaboración radical es hacernos una pregunta muy simple y directa: ¿qué diría alguien que no sabe nada de esto? Y solo hay una forma de saberlo, preguntarle. Así que invita a esas personas que crees que no están capacitadas para atender el problema, quizá sean las que abran esa perspectiva que los mejor capacitados no habrían pensado en explorar.

¿Tú colaboras radicalmente? ¿Escuchas a todos por igual e invitas a todos a opinar? ¿Cuándo fue la última vez que dejaste que alguien que crees que no tenía ni idea participara?

 

 

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL