El marketing de guerrilla nace como una forma de hacer marketing que permite la diferenciación de la marca respecto a la competencia. De hecho, las buenas acciones de marketing de guerrilla suelen ser, generalmente, acciones recordadas por la gente que las ha presenciado.

Se incluyen dentro de esta forma de hacer marketing todas aquellas variantes que emplean elementos de la calle como faros, para crear un anuncio que se salga del habitual logo. Con el tiempo las páginas web, los carteles, los emails o los flashmobs se han incorporado también a esta forma de hacer marketing que busca, ante todo, impresionar a los usuarios.

Pasos de cebra

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Este gesto de los colectivos LGTB finlandeses fue después imitado en muchas partes del mundo, incluyendo la Gran Vía de Madrid o las calles de Nueva York, un elemento que suele acompañar a una buena campaña de marketing de guerrilla: su imitación.

Bancas de la calle

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Ikea ha ido un paso más allá y ha decorado todo el espacio que rodea a un banco en plena calle con cojines, mesitas y alfombras, promocionando la comodidad de sus productos.

Paradas de autobús

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Algunos ejemplos curiosos son este refrigerador de Coca Cola que parece que da un respiro a los usuarios que están sufriendo calor o el caso contrario que muestra una empresa de hamburguesas simulando que es un horno.
Transporte público.

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