Me imagino que pensaste en un fragmento de esa divertida película donde se ven planes para liquidar a tu jefe, o simplemente el desarrollo de un mapa mental y maquiavélico para hacerle algo a esa persona de la cual sigues pensando que te explota o te lleva al máximo del sufrimiento a través de una lista interminable de pendientes que debes hacer y entregar.

Cuántas veces hemos pensado en como eliminarlo, desaparecerlo y sobre todo… ¡quitarlo de su puesto!, sin embargo, sigue ahí, siendo tu líder, el que te dicta qué hacer, cómo hacer las cosas que parecen rutinarias y pesadas.

Seguramente todos recuerdan la película “The Devil wears Prada” de la maravillosa Meryl Streep, en donde la pobre Anne Hathaway, sufre infinidad de problemas para sobrellevar un trabajo complejo y difícil de llevar.  Y todos en algún momento se identifican con ella, y la empatía al sufrimiento crece aun más.

Me parece que solamente es la forma en que ves las cosas y tomas lo que te está pasando a tu favor y no en tu contra como muchas veces lo sentimos. Por lo cuál te dejo algunos puntos a considerar y cómo tomar ventaja de ese jefe que en muchas ocasiones quieres desaparecer de la faz de la tierra:

    1. ¿Divide al equipo y crea pequeños grupos?  El compañerismo es vital, y no dejes de pensar en ello, platica, habla y entabla canales de comunicación constante con el equipo de manera horizontal y que la comunicación sea lo mas clara posible entre todos, sobre todo con el más alto respeto que le debes a tu jefe y la institución para la que trabajas. Los chismes solo perjudican y ensucian tu imagen en el trabajo.
    2. ¿No se comunica claramente con su equipo? Entonces crea procesos personales para minimizar los riesgos y errores, seguramente esto a la larga será lo que te lleve a ser una persona de suma confianza para los demás. 
    3. ¿Predica con el ejemplo?, ¿será que estamos viendo solamente lo que queremos ver? Si no es así, entonces tienes el parámetro para saber qué sí debes hacer ante los demás y que se note. Ser influenciador no es ser popular, sino dejar huella en los demás.
    4. ¿No sabe delegar? ¿Será que todavía no se siente seguro para darte toda la responsabilidad?  Por lo tanto, tu sabrás en que momento estás listo para ser el brazo derecho de cualquier líder. Genera la confianza necesaria para sepan que siempre contará contigo.
    5. ¿No motiva a su equipo? es un error pensar que ellos nos deben la vida, tenemos que encontrar un plan personal que nos ayude a medir nuestros avances y dejar de pensar que nos merecemos un abrazo; de verdad, la vida se encargará de reconocer tus pasos. Y seguramente alguien más en tu empresa.
    6. ¿No genera empatía con quienes trabajas? Entonces busca un lugar en el equipo y ayuda a los demás a que encuentren el suyo, la empatía y el trabajo en comunidad puede ser vertical y horizontal.
    7. ¿No tolera los errores, es mal educado y agresivo con todos? Entonces no dejes que cambie tu humor que es lo más valioso, piensa que tu trabajo y enfoque requiere de un buen estado de ánimo, y sobre todo, tu educación siempre abrirá puertas en donde parece imposible, tu paciencia es lo más preciado para tener una mente clara.
    8. ¿No deja claros los objetivos? Entonces exige que te los den, ayuda a aterrizarlos y sobre todo a definir expectativas. De ti depende que estos se cumplan y lleguen a los acuerdos que necesitas cubrir, es tu responsabilidad, es tu trabajo.
    9. ¿Siempre tienen la razón? Pareciera que a través de los años, los jefes se vuelven más rigidos en sus posturas, la idea no es pelear, sino demostrar con ejemplos que tú tienes una mejor opción o una alternativa que potencializa su idea. Es mejor llegar a un acuerdo que pelear, es mejor convencer que imponer.

Sabemos que muchas de sus fallas, en varias ocasiones son defectos, miedos o inseguridades por la responsabilidad que tienen en su trabajo y proyección personal. Muchos de ellos, tienen otras resposonsabilidades que no conocemos y que seguramente son más importantes para la organización que nuestras propias tareas. Pero eso es una gran oportunidad para crecer juntos en todas direcciones.

Es un error creer que no podemos cambiar procesos, empatías y sobre todo compañerismo de nuestros líderes. Nadie nace sabiendo cómo ser un jefe y no siempre tenemos a la mano a un mentor que nos ayude a aprender. Por lo cual siempre debemos de tener un plan B para nuestro crecimiento personal y profesional y que sin duda, van de la mano.  No podemos pensar en ser expertos en la materia, si no tenemos las herramientas personales para enseñar y acompañar a los demás. Y lo más importante, nosotros somos responsables de nuestros actos, de nuestro trabajo.

Finalmente, y regresando a la película mentada, nadie habla del final y sobre todo de lo que la protagonista gana al haber trabajado con la “villana” y sobre todo lo que logra al ser contratada inmediatamente por su habilidad ganada.

Es así como se forjan los líderes, a través de entender y observar a los demás, desarrollando su propio plan de crecimiento y compartiéndolo con los demás. Haciendo las cosas por iniciativa propia y no esperando que alguien mas se los pida. Todos somos responsables de nuestra vida, o ¿no?

Y tú, ¿Cómo construyes tu imagen?

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