¡Voy a la tiendita!

Regresa a tu niñez un poco. Por ahí debe haber un recuerdo donde usaste la tiendita de la esquina como pretexto para no hacer la tarea, para encontrarte con tus amigos, para jugar maquinitas, para enterarte de algún chisme, para pedir fiado para un dulce o simplemente para comprarte unas papas y un refresco y disfrutarlos en la banqueta.