El superpoder de la Visión

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¿Qué tienen en común la película que se llevó el premio Oscar a mejor película y la película Roma, ganadora en la categoría de mejor película extranjera en este año?

En ambos largometrajes, la visión marcó la diferencia. No me refiero a la visión que ponen las compañías en sus presentaciones para guiar su propósito, sino a aquella que acompaña al momento eureka de los genios, o que define a los verdaderos líderes.

En el caso de Green Book, galardonada como mejor película por la Academia y basada en una historia real, el refinado pianista  Don Shirley (interpretado por Mahershala Ali Roban) tuvo la visión de contratar al mejor prospecto para que lo acompañara en un viaje riesgoso y complicado por el sur de Estados Unidos a principios de los años sesenta, una época donde los afroamericanos eran denigrados por su raza. La visión del protagonista, es justo la que ata los cabos en la estructura de la historia e impide que la narrativa caiga en los gastados temas de racismo y discriminación tratados de manera llana.

En el caso de Roma, la visión es clave desde su pre-producción. En su director Alfonso Cuarón, es precisamente uno de sus mayores dones. Saber qué colaboradores tienen potencial y son los ideales para para cada papel, incluso cuando no sean actores experimentados, como es el caso de Yalitza Aparicio. Esa facultad de percepción y análisis profundo para imaginar el resultado al que quiere llegar, no sólo ha sido su fórmula de éxito en Roma, pues lo fue desde su ópera prima: Sólo con tu pareja, donde supo seleccionar a cada actor por sus cualidades y potencial, más allá de su experiencia actoral y currículum.

En el mundo de los negocios existen grandes casos. Desde Richard Brandson,que ha identificado en problemas personales la semilla para grandes oportunidades y un marketing irreverente, hasta Steve Jobs, cuyo talento no consistió en inventar productos innovadores, pues la tecnología del iphone por ejemplo, ya existía, sino en tener la visión para identificar hacia dónde podían ir los dispositivos móviles, mucho más allá de sólo hacer llamadas telefónicas, enviar correos o resignarse a una pantalla pequeña.

En el ámbito del marketing sucede lo mismo. Aquellos con visión hacen la historia que los demás repetirán una y otra vez. Una agencia inició con activaciones tipo happenings y después se volvieron populares. Alguien tuvo la visión de unir las ventajas de las activaciones de marca con los beneficios de las herramientas y acciones propias de marketing digital, para multiplicar y cuantificar mejor los resultados.

En el campo de las Relaciones Públicas, existen profesionales que han tenido la visión de aprovechar las redes sociales más allá de métricas de likes e impactos, o acciones limitadas a influencers, para aprovechar el canal a su mayor potencial para dejar claro el propósito de una marca.

La visión va más allá de la toma decisiones con base en datamining o estudios de mercado, va mucho más lejos de lo evidente y es producto de un instinto que sólo los años de experiencia y una mente creativa atisban.

 

 

 

 

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