Las plataformas sociales ya superan a los medios

Redes sociales retailer. Foto: Bigstock
Redes sociales retailer. Foto: Bigstock
Por primera vez, las redes sociales y plataformas de video superaron a los sitios y aplicaciones informativas como vía de acceso a las noticias.

Durante años, los medios aceptaron una promesa implícita de las plataformas: entregar parte de su contenido a cambio de distribución, alcance y tráfico, pero el Digital News Report 2026 del Reuters Institute muestra que esa relación entró en una nueva etapa. Por primera vez, las redes sociales y plataformas de video son la vía más utilizada para acceder a noticias en los 48 mercados analizados.

54% de las personas consultadas afirmó haber utilizado estas plataformas para informarse durante la última semana, por encima del 51% que recurrió a sitios web y aplicaciones pertenecientes a organizaciones periodísticas. La diferencia de tres puntos parece pequeña, pero representa un punto de inflexión.

Las plataformas dejaron de ser un camino hacia las noticias, paara una parte creciente de la población, y se convirtieron en el lugar donde las noticias comienzan, se explican, se comentan y terminan. El problema de los medios ya no es únicamente producir contenido, sino conservar una relación directa con la audiencia.

 

El medio produce, pero la plataforma controla el acceso

Cuando una persona entra directamente al sitio o aplicación de un periódico, la organización periodística controla una parte importante de la experiencia: puede decidir la jerarquía de la información, recomendar otras lecturas, mostrar publicidad, solicitar una suscripción, registrar preferencias y construir un hábito, pero cuando la misma noticia se consume dentro de TikTok, YouTube, Facebook o Instagram, esa relación cambia.

La plataforma decide qué contenido aparece, en qué orden, durante cuánto tiempo y junto a qué otras publicaciones. El medio conserva la responsabilidad editorial, pero pierde una parte del control sobre la distribución, los datos y la monetización. Esta dependencia se vuelve más profunda cuando la audiencia ya no necesita visitar la fuente original para considerar que está informada.

Un video, una publicación, un fragmento o la explicación de un creador pueden satisfacer la necesidad inmediata, así, el usuario recibe la información, pero el medio no recibe necesariamente la visita.

 

El video acelera la pérdida de control

El informe muestra que 77% de las personas consume al menos un video informativo online cada semana. Este crecimiento está ocurriendo principalmente dentro de plataformas de terceros, mientras el consumo de video en los sitios y aplicaciones de los propios medios retrocedió cinco puntos porcentuales.

YouTube alcanza un uso semanal para noticias de 34%; Instagram, 26%; TikTok, 20%; y Facebook continúa como la mayor plataforma en términos generales, con 43%. El video también está llegando a la pantalla del televisor. Un 27% de los encuestados ya consume noticias bajo demanda mediante aplicaciones como YouTube instaladas en televisores inteligentes.

Esta evolución borra la separación tradicional entre televisión e internet. Una entrevista, transmisión o análisis producido por un creador puede verse en la misma pantalla donde antes dominaban los noticieros.

La competencia ya no ocurre únicamente entre periódicos, radiodifusoras y canales de televisión. Ocurre entre todas las personas y organizaciones capaces de explicar un acontecimiento frente a una cámara.

 

Los creadores ocupan el espacio entre la noticia y la audiencia

El auge de las plataformas está acompañado por el crecimiento de periodistas independientes, comentaristas, influencers y creadores especializados. El 27% de los encuestados consume algún tipo de información mediante creadores enfocados en noticias. La cifra aumenta a 46% cuando se considera a creadores de cualquier temática que ocasionalmente hablan sobre asuntos informativos.

Las audiencias valoran que estos perfiles sean entretenidos, cercanos y fáciles de comprender. La relación suele sentirse más personal que la establecida con una institución periodística. Un creador habla directamente a la cámara, responde comentarios, comparte opiniones y utiliza un lenguaje adaptado a los códigos de cada comunidad.

Los medios tradicionales, en cambio, pueden parecer distantes, complejos o lentos, sin embargo, la cercanía no equivale automáticamente a confiabilidad. El reporte muestra que los creadores son percibidos como más auténticos y relacionables, pero menos confiables e imparciales. Ahí aparece una paradoja del ecosistema actual: las fuentes que generan mayor cercanía no siempre son las que producen mayor confianza.

 

La IA crea un nuevo intermediario

A las redes sociales y creadores se suma ahora una nueva forma de acceso: los chatbots de inteligencia artificial. El uso semanal de estas herramientas para noticias aumentó de 7% a 10% en un año. Entre los menores de 35 años alcanza 16%. La cifra sigue siendo menor frente a redes sociales o sitios informativos, pero su velocidad de crecimiento resulta relevante.

La IA no distribuye las noticias de la misma manera que un feed: resume, reorganiza y responde preguntas. Puede tomar información de diferentes fuentes y presentarla como una explicación única. Para el usuario, esto ofrece comodidad ya que también puede solicitar contexto, comparar perspectivas o hacer preguntas de seguimiento sin leer varias notas.

42% de quienes utilizan chatbots para informarse identifica precisamente la posibilidad de hacer preguntas adicionales como su función más valiosa.

Para los medios, el modelo representa otro riesgo de desintermediación. La información puede ser utilizada para construir una respuesta sin que el usuario reconozca claramente quién realizó el reporteo original o visite el sitio. La relación puede trasladarse del medio al asistente de IA.

 

El tráfico deja de ser una garantía

El modelo digital de muchas organizaciones periodísticas se construyó alrededor del tráfico: producir contenido permitía atraer visitas desde buscadores y redes sociales. Esas visitas generaban impresiones publicitarias, registros o posibilidades de suscripción, pero las plataformas debilitan ese recorrido.

Las redes sociales prefieren mantener a los usuarios dentro de sus aplicaciones, los buscadores responden cada vez más preguntas sin generar un clic y los chatbots producen síntesis que pueden satisfacer al lector sin enviarlo a la fuente. El contenido continúa circulando, pero la visita desaparece.

Esto afecta publicidad, datos propios, suscripciones y la capacidad para desarrollar productos directos. También debilita la atribución. Un medio puede haber originado una investigación que después se comenta en videos, publicaciones y respuestas de IA, sin recibir una proporción equivalente del valor económico o de la atención.

 

La distribución masiva ya no garantiza una marca fuerte

Estar presente en todas las plataformas puede aumentar el alcance, pero también puede diluir la identidad, ya que cuando la noticia aparece como una pieza más dentro de un flujo interminable, la audiencia puede recordar el tema sin recordar la fuente. Esto convierte la identidad editorial en un activo crítico.

Los medios necesitan desarrollar formatos reconocibles, voces diferenciadas y una propuesta de valor que sobreviva fuera de su sitio. No basta con adaptar un titular a formato vertical, la organización debe conseguir que la audiencia identifique quién explica, qué criterios utiliza y por qué debería confiar en esa fuente. El objetivo no debería ser únicamente generar una visualización, sino construir reconocimiento y una razón para volver.

 

Qué significa para anunciantes y marcas

El cambio también afecta a las empresas que compran publicidad y producen contenido. Durante años, los medios ofrecieron entornos editoriales relativamente controlados. Las marcas conocían el contexto, la audiencia y los estándares profesionales que rodeaban sus anuncios.

En las plataformas, el contenido aparece junto a publicaciones producidas por fuentes con niveles muy distintos de calidad y verificación. Esto obliga a revisar seguridad de marca, idoneidad del contenido y reputación de los creadores. Al mismo tiempo, las plataformas ofrecen alcance, segmentación y formatos audiovisuales capaces de conectar con audiencias jóvenes.

La estrategia no puede consistir en elegir entre medios o plataformas, las marcas necesitarán combinar la credibilidad de entornos periodísticos con la capacidad de distribución, interacción y lenguaje nativo de las plataformas. También deberán entender que una campaña puede aparecer alrededor de información falsa, polarizante o no verificada si sus controles se limitan a optimizar alcance y costo.

 

El sitio propio no desaparece: se convierte en un activo premium

El avance de las plataformas podría llevar a pensar que los sitios y aplicaciones informativas han perdido relevancia, pero la conclusión correcta es distinta. Mientras más intermediado se vuelve el consumo, más valiosa se vuelve una relación directa.

El sitio, la aplicación, el boletín, el pódcast propio, los eventos y las membresías permiten construir vínculos que no dependen completamente de un algoritmo externo. Estos canales ofrecen información sobre preferencias, hábitos y disposición de pago. También permiten establecer una identidad más clara y una experiencia editorial completa.

El desafío es convencer a la audiencia de abandonar momentáneamente la comodidad de la plataforma, para lograrlo, el contenido directo debe ofrecer algo que el fragmento no puede proporcionar: profundidad, especialización, investigación, servicio, comunidad o acceso exclusivo.

Los medios tendrán que diseñar para tres destinos

La estrategia editorial necesita trabajar simultáneamente para tres espacios.

  • El primero es la plataforma, donde el contenido debe ser comprensible, atractivo y nativo para video, audio o formatos sociales.
  • El segundo es el canal propio, donde la organización debe profundizar la relación y ofrecer productos capaces de generar registro, recurrencia o ingresos.
  • El tercero es la inteligencia artificial, donde la información debe estar estructurada, actualizada y suficientemente clara para ser identificada, citada y utilizada por sistemas automáticos.

Estas tres capas requieren capacidades distintas, pero no deberían operar de manera separada. Una investigación puede convertirse en artículo, video, podcast, explicación para redes, boletín y fuente estructurada para asistentes de IA. El riesgo aparece cuando la adaptación reemplaza al reporteo y toda la redacción comienza a producir únicamente para alimentar algoritmos.

 

La relación directa se convierte en la ventaja competitiva

Las plataformas ya ganaron una parte importante de la distribución: controlan la interfaz, la recomendación y buena parte del tiempo de atención. Los medios difícilmente podrán revertir por completo esa realidad, sin embargo, su oportunidad está en evitar que la plataforma controle también toda la relación.

54% frente al 51% no representa el final de los sitios informativos, sino el final de una etapa en la que producir contenido y publicarlo era suficiente para recibir tráfico.

Ahora, cada medio necesita decidir qué parte de su trabajo entrega a terceros y qué valor reserva para sus propios canales. La audiencia puede descubrir una noticia en TikTok, comprenderla mediante un creador y profundizarla a través de un chatbot. La misión del medio será conseguir que, en algún momento de ese recorrido, la persona reconozca la fuente y decida construir una relación con ella.

La distribución puede pertenecer a las plataformas, pero la confianza, la identidad y la comunidad todavía pueden pertenecer a los medios.

 

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