Psicología y marketing BTL: Visual merchandising, atraer con la vista

Esta serie de técnicas es importante para vender los productos en un punto de venta.

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En las anteriores entregas de Psicología y marketing BTL tuvimos la oportunidad de platicar sobre lo que es el merchandising, trade marketing y cómo es que influían en el punto de venta. Sin embargo, hay una rama que tiene un trasfondo psicológico aún más profundo: hablamos de visual merchandising, concepto de vital importancia en el punto de ventas y cuya finalidad consiste favorecer la acción de venta.

¿De dónde surge el visual merchandising?

María Acaso explica que su libro El lenguaje visual que en los años 60, comenzaron a aparecer en Estados Unidos las primeras tiendas de autoservicio. La gente entraba en estos puntos de venta para buscar un determinado producto y pagarlo en una caja. Esto provocó que la figura del vendedor desapareciera. Al transformarse la venta activa en pasiva, prácticamente los artículos tenían que venderse por sí solos. Para cubrir esta necesidad es que nace el visual merchandising.

Podemos definir como visual merchandising, también conocido como vitrinismo, a una serie de técnicas que tienen como finalidad hacer que el producto se presente al shopper como atractivo y que destaque. Si bien, como menciona Le cook en su portal electrónico, el diseño y el estilo de la tienda juegan un papel importante en esta disciplina, lo cierto es que también tendrá un fuerte trasfondo psicológico, ya que incluye elementos como la psicología del color.

Un ejemplo clásico de visual merchandising son los aparadores de las tiendas de ropa. Por medio del fondo, la postura de los maniquíes, el color de la ropa, los contrastes, etc., se busca contar una historia, la cual resulte lo suficientemente atractiva para llamar la atención del público e incluso para incitarlo a comprar.

Visual Merchandising y el color

Para montar un aparador se requieren distintos elementos, entre los que destaca el color. Es bien sabido que este elemento tiene un impacto en la transmisión del mensaje y en la percepción del mismo por parte de los clientes potenciales.

El blanco, por ejemplo, es considerado como el fondo universal, el cual también ayuda a resaltar las formas y los colores por medio del contraste, de acuerdo con información de Studio Escaparatismo.

Cuando es temporada de frío, suelen ponerse algunos colores como el rojo, el amarillo y el naranja, ya que transmiten calidez. Mientras que en tiempo de calor, usualmente predominan el azul, el verde y el violeta, para dar la idea de frescura.

De acuerdo con Joan Costa en su libro Diseñar para los ojos, tan sólo se cuenta con entre 7 y 8 segundos para captar la atención de una persona en una vitrina. Por eso es importante hacer un buen trabajo de vitrinismo desde el comienzo.

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