Desde hace casi una semana, circula el rumor de una aseveración emitida por el Papa Francisco, durante su visita a España, en la cual, un grupo de reporteros, le preguntaba sobre el infierno. La respuesta fue metafórica, empleó el recurso de hacerse valer por un ejemplo, mismo que vino pagando la Morenita del Tepeyac.

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“Vemos el infierno como un recurso literario”, estas fueron las palabras que ligadas a “La Virgen de Guadalupe es una fábula”, han sido un suceso en el mundo católico hispano y en el chismógrafo terráqueo.

La mera neta a mí lo que me apuraba es la existencia del infierno, mira que ser marca conlleva muchos “pecadillos”, así que tales acusaciones me dejan más tranquilo.

México en particular es un apasionado y ferviente mercado católico, como he comentado columnas atrás, el marketing de la iglesia (la cual iba en picada) ha resucitado por medio de su embajador principal. Le han dado vuelta al mayor número de tortillas posibles.

El primer punto ha sido la humildad como política, en segundo, la alegría y espontaneidad como estrategia de relaciones públicas, el sacar los cadáveres del clóset como parte de un marketing directo y resarcitorio, tocar los temas que eran tabú como la homosexualidad, para atraer a los grupos que se estaban alejando.

Al parecer cada paso ha sido pensado, estamos ante un perfecto plan de marketing o ante una verdadera evolución del catolicismo, la verdad no lo se, después de ver la serie The Borgias, todo te resulta desde otra óptica. Sé que las cosas han cambiando, de hecho, es en la coyuntura en la que han visto posibilidades de reivindicarse.

La tarea ha sido ardua y ha mostrado resultados, los pronunciamientos sobre la Guadalupana, desean mostrar una iglesia inteligente y contemporánea. Para mi edad y los que me siguen, suena excelente, pero olvidaron los que están desde hace tiempo afiliados, los millares de peregrinos del día 12 de diciembre, el centenar de películas, las imágenes, medallas y cuadros, las ciudades y personas con su nombre, las visitas de los antecesores postrados ante la virgen y la canonización de Juan Diego.

Los que han hecho su agosto (ahora sí literal), han sido los cristianos y protestantes, me he metido a una decena de foros y a los pies de las notas que tratan sobre el tema, las discusiones son como una telenovela y un talk show en “prime time”.

Los mexicanos adoramos la coca-cola, el fútbol, nuestras mamás y en especial a la madre de todos los mexicanos, la virgen de Guadalupe, así que las aseveraciones calan en el sentimiento más vulnerable, en el de la fe. Es como decir que el nuevo IPhone6 no tendrá avances, que la cajita feliz ya no tendrás juguetes.

Es como derribar esas “mentiras piadosas” en las que creemos, con el propósito de emplear la lógica. Sin embargo, muchos productos, servicios y religiones, en lo que menos se deben basar es en la lógica, sino en la lógica tarea de continuar alimentando los supuestos etéreos de la espiritualidad.

Parafraseando a los amigos de Distroller, “Virgencita, perdona al Papa, plis” http://www.distroller.com

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