El cerebro humano y su funcionamiento sigue siendo una de la tareas más importantes para científicos de todo el mundo, y el estudio de las emociones es de los más complejos. No obstante, esta parte del ser humano ha servido para que especialistas en marketing se encarguen de crear algo llamado storytelling.

Con ayuda de una historia, en donde haya un mensaje claro y con personajes de la vida cotidiana, el storytelling se ha convertido en una de las estrategias BTL más relevantes para marcas y consumidores, además de permitir a una firma generar una conexión con el target, más allá de sus productos o servicios.

Javier Cervantes Aldana, doctor de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, en colaboración con el doctor Jairo Antonio Rodas, catedrático de la Universidad Nacional de Colombia, explican que la práctica de consumo establece una relación entre mercancías, productos o marcas y consumidores, al tiempo que implica factores externos como precios y cualidades de los bienes, así como elementos internos, donde se encuentran procesos de conciencia y emociones.  

 

En referencia a este último tipo de factores, un storytelling tiene la cualidad de siempre apelar al lado emocional de la gente, por lo que su relevancia y permanencia en la vida y mente del público, prevalece por tiempo indefinido, favoreciendo la recordación de marca y empatía hacia ella.

Historias que conmueven y generan awareness

Nestor Braidot, especialista en negocios y neurociencias, aplicadas a la mercadotecnia explica en su artículo “Del Marketing al Neuromarketing: cómo llegar a la mente del mercado”, que el proceso cerebral en el que manifiestan las emociones sigue dos vías.

La primera de ellas es una rápida, en la que la amígdala recibe estímulos procedentes de los sentidos, y así crea una respuesta automática y casi instantánea.

En este sentido, cuando una persona ve un storytelling, casi en automático experimenta determinado estado emocional que lo hará sentirse cercano a la marca, a la situación y tener una primera postura ante lo que ha visto.

Y ya en la siguiente vía, denominada lenta, la información y estímulos que llegan se adaptan al contexto real y se concibe un plan racional de acción. Y es justo en esta etapa donde el cliente analiza lo que ve, sin dejar de sentir.

Llegar al target a través de una historia que tenga algo que contar, que narre una situación cotidiana, invitando a una reflexión y sorprendiendo al consumidor, es una manera eficaz de motivar no solo una compra y gusto por una marca, sino también que se genere una identificación y sentido de pertenencia con la firma en cuestión.

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