El año 2016 se recordará en la historia como el año después de realidad virtual debido a que es una hiperfocalización dentro del mercado de los aparatos o dispositivos electrónicos, sean “vestibles” o no, pero que de una u otra forma interactúan con el usuario en un determinado momento del día.

De acuerdo con el estudio IDTechEx, el mercado hoy de la tecnología wearable asciende a 30 mil millones de dólares y las predicciones de crecimiento son muy alentadoras llegando incluso a más de 150 mil millones hacia el 2026.

Es una idea que no suena a ciencia ficción si se tiene en cuenta que, en menos de 16 años, los teléfonos móviles se han convertido en una herramienta de trabajo, una cámara de fotos, un asistente, un mapa, una televisión; en resumidas cuentas: dispositivos imprescindibles para sobrevivir a la vida moderna. 

De las anecdóticas Google Glass, la diseñadora Diane von Fürstenberg sacó a la pasarela sin éxito, a la infinidad de dispositivos de entrenamiento deportivo que salieron al mercado, la estética seguía siendo un factor decisivo para su aceptación en el gran público.

Apple Watch y Hermès consiguieron una colaboración exitosa uniendo habilidades, pero sin mucha innovación si se tiene en cuenta que uno hace tecnología y el otro sabe hacer correas de cuero exclusivas. Aunque tanto las gafas de realidad aumentada como los relojes inteligentes nos han llevado hasta aquí.

James Hayward, coautor en la investigación de IDTechEx afirma dentro del estudio que: “Hoy en día el hype ha tomado un nuevo camino, con un foco más específico en los sub-sectores, incluyendo Realidad Virtual, Realidad Aumentada, Mixta y muchos más. Los wearables como tal no es que estén acabados, es la Tecnología Wearable en general la que evolucionará con el ritmo de la moda y las tendencias”.

realidad virtual

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