Por: Arturo González Salas

Twitter: @Artglez

Los presentadores tienen en su voz y personalidad la capacidad de elevar o minimizar el estándar de los eventos, elegirlo es una tarea difí­cil, pues se debe encontrar un vocero que reúna las caracterí­sticas de la marca, convirtiéndose a la vez en una especie de representante de la misma.

Es preciso mencionar que existen diferentes tipos de eventos, desde conciertos hasta convenciones deben contar con un director del orden a seguir, al identificar nuestro evento podemos saber que presentador se necesita. A continuación les muestro los más comunes:

  • Animador: basa su actividad en motivar al público para interactuar con la marca, se ayuda de música, juegos, bromas y frases entusiastas.
  • Maestro de ceremonias: su intervención es planeada, sigue un orden, se utiliza para eventos donde la estrategia es sobria y elegante, ejemplo de ello son conferencias, eventos gubernamentales, lanzamientos de marca y ruedas de medios.
  • Comentarista: este tipo además de presentar el evento le describe al público lo que sucede, se requiere de ‘expertise‘ para fungir con esta actividad y dependerá del evento si tiende a la animación o al protocolo del maestro de ceremonias.
  • Monitor: más que presentador es una extensión de las indicaciones que el público debe realizar, además de sus funciones supervisa un área en especifico del evento, por ejemplo en una noche de Casino para Playboy un monitor puede ser el encargado de recepción en alfombra roja.
  • Actor: este tipo de presentador es el que encarna un personaje para desde su actuación introducir al público al objetivo del evento.

Un buen conductor debe poseer diferentes capacidades, las principales son:

  • Facilidad de palabra, voz y entonación
  • Presencia escénica
  • Expresión corporal
  • Respeto por el público
  • Manejo técnico de micrófono, pantallas y guiones
  • Habilidad de improvisación

Los gerentes de mercadotecnia suelen ser voceros comerciales, es vital cuenten con las caracterí­sticas anteriores y el desenvolvimiento idóneo para realizar el papel a la altura de la firma que representan.

En ocasiones las empresas se dejan llevar por el personaje del momento aunque no reúna los objetivos del evento y quede lejano a ser la versión humana de la marca. Otro error recurrente es darle la encomienda a cualquier personas con tal de ahorrar en este concepto, si analizamos el sentido de los eventos encontraremos que lo principal es crear experiencia, la experiencia nace desde que alguien nos conduce a ella y lo hace con profesionalismo.

Desde hace casi una década conduzco eventos, me ha tocado la fortuna de trabajar para segmentos muy variados: eventos gubernamentales, firmas de convenios, lanzamientos de empresas nacionales y extranjeras, comidas para ejecutivos, festivales, conferencias, cenas de gala para asociaciones, muestras de cine, conciertos, certámenes de belleza.

Lo mí­o nació como un apoyo para un jefe que se partí­a en mil, gracias a creerme proactivo me introduje a un mundo apasionante, es bueno disciplinarnos y no dejar que la casualidad dicte nuestro futuro, por ello he tomado cursos de oratoria, teatro, poesí­a, literatura y conducción.

Lo vivo a diario, solicitan el servicio, regatean el precio o lo quieren gratuito, piden lleguemos muchas horas antes (el evento inicia tarde), no tienen guión o no te dan fuentes para hacerlo, saturan el evento con mensajes de todo el mundo, improvisan actividades que pretenden adivines, dejan tiempos muertos por desorganizados y desean que improvises. A pesar de lo anterior el presentador debe sonreí­r, crear la atmósfera propicia, tener calma, disfrutar y lograr conectarse con el público, igualito que lo deben hacer las marcas.

¡Aplausos!

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL