Rusia.- Uno de los sonidos más molestos a la hora de hacer compras es el producido por las máquinas registradoras al momento de escanear cada producto. Por ello la agencia MADS transformó ese pitido en música clásica para los clientes.

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Con el objetivo de promocionar el Festival de Música Clásica de Praga, la agencia y los organizadores del evento crearon una estrategia de ambient marketing en las cajas de cobro de algunos supermercados para sorprender a los clientes y convertirlos en todos unos compositores.

MADS transformó la banda transportadora donde se colocan los productos, en un pentagrama para que los consumidores acomodaron sus enceres como si se tratara de notas musicales. La cinta tenía una tecnología capaz de detectar la posición de los objetos y traducirla en una pieza para piano, misma que podía escucharse a través de bocinas colocadas en la caja, en lugar del molesto sonido tradicional.

No obstante la acción BTL no termina aquí, pues cuando los clientes recibían su ticket de compra descubrían que la lista de siempre había sido impresa como un pentagrama miniatura con las notas compuestas por ellos mismos.

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