El regreso a clases es como un triatlón, pero con más frenesís, me resulta espectacular ver la vorágine que se desprende entre comerciantes, padres de familia, escuelas y los niños. A decir verdad, representa un cuadro acelerado de los tipos de clientes (decisores, influenciadores, compradores y usuarios), las conductas son tan nítidas que por tal motivo nos ayudan a encontrar puntos de decisión.

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Las tendencias escolares son muy similares a las temporadas en la moda, cada 6 meses se renuevan, cambian la propuesta aunque para algunos que estamos un tanto alejados, nos parezca lo mismo cada año. Mi referente son las mochilas, cuando veo que existe una variante, nuevos personajes o versiones como ruedas, cruzadas, de piel o tela, es ahí donde se subraya la nueva oferta.

Por otra parte, las instituciones educativas emplean en los meses previos los recursos de ATL y BTL a los que tengan alcances, tanto en presupuestos, conocimientos y ejecución. Veo con agrado que las escuelas y universidades han introducido desde hace ya mucho tiempo, el contacto BTL como una estrategia más cercana, sin descuidar claro, la fuerza colectiva que les da el ATL.

Le he visto realizar eventos con temáticas variadas, desde las clásicas visitas para atraer estudiantes, hasta espectáculos enfocados a enamorar a los padres. También he observado la introducción de promociones, descuentos en inscripciones, condonación de colegiaturas, entrega de mochilas, computadoras y tablets. Las escuelas públicas son más reservadas en cuanto a cuestiones publicitarias, se enfocan a informar, sería genial que sus áreas de imagen, marketing o comunicación, recordaran que ser público no significa ser aburrido y acartonado, pues algunos ejemplos gubernamentales en otras áreas resultan un ejemplo de creatividad, por ejemplo las pasadas campañas del entonces IFE (ahora INE) o INEGI, que para mi gusto son excelentes pues emplean el humor como su línea de comunicación.

El BTL escolar no queda ahí, también el gobierno como lo comentaba, invierte en generar centros de interacción donde confluyan los padres con los hijos y estén expuestos los materiales necesarios, tal es el caso de las ferias escolares, los centros de reciclaje de útiles, las mesas de trabajo vecinales para alistar la mochila e intercambiar libros, las cooperativas para la confección de uniformes.

Existen algunas marcas que han entendido el poder del BTL, lo llevan a estrategias en donde generan emociones y vínculos directos con varios de los tipos de clientes que he mencionado, me gusta citar las campañas de Scribe, pues emplean diversidad de conceptos según el segmento, hacen un BTL diferenciado, dividido en eventos, activaciones y concursos.

Debemos comprender que en el marketing siempre existen posibilidades de aprender aún más, pero también debe existir espacio para “olvidar” algunas cosas que hemos aprendido e impiden que la innovación nos posea.

Les deseo un regreso a clases de diez, gracias por leer mi columna antes de que el profe nos cache.

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