Un buen líder es aquella persona que se preocupa por sus empleados y no busca, bajo ningún medio, infundir miedo o menospreciar a las personas que trabajan con él.

Un líder real se caracteriza por tener disponibilidad y ser accesible para sus empleados, hace un buen uso de la autoridad que le confiere su cargo, motiva su propio desarrollo y el de sus colaboradores, impulsa el trabajo en equipo, está en constante comunicación con sus trabajadores y no se pone por encima de los demás.

Si te consideras un líder digno de ser reconocido como tal o deseas serlo, estas son 8 frases que no debes decir a tus colaboradores.

Soy el jefe

Esto lo único que refleja es un sentimiento de superioridad desmedida, un ego muy grande y autoritarismo, lo que no ayudará en nada con la relación que tengas con tus empleados.

No es mi culpa

Al ser la cabeza de un equipo no puedes darte el lujo de decir esto, ya que si algo o alguien comete un error, la responsabilidad también te incluye por ser el líder, ya que al ser el jefe debes preocuparte porque el trabajo conjunto se haga de forma adecuada, así como la labor de cada miembro de tu equipo.

Así no se hace aquí

Tal frase sólo generará que tus empleados no expresen sus ideas o sugerencias para mejorar el trabajo y limita las posibilidades de proponer en aras de obtener mejores resultados.

Tienes suerte de trabajar aquí

Es una de las frases más prepotentes que podemos escuchar por parte de un jefe; dependerá del empleado decidir si eso es verdad.

Si  no te parece, ahí está la puerta

Esta frase es un clásico que denota a jefes impositivos y soberbios. El inyectar miedo en tus colaboradores no sólo es una mala idea, sino un freno a corto plazo. Está comprobado que aquellas personas que trabajan en condiciones favorables pueden llegar a ser un 60% más productivas que aquellas en las que se ven inmersas en ambientes indeseables y con jefes autoritarios.

No tengo tiempo para esto

Sí, es verdad, tu tiempo puede estar limitado dada la posición jerárquica de tu puesto y tus funciones; sin embargo dar una negativa no sólo muestra poco interés, sino también ocasionarás baja autoestima, malos entendidos y una fallida comunicación.

Porque lo digo yo

Muy similar a la frase soy tu jefe, decir esto hará que ninguno de tus colaboradores confíe en tí, se sentirán temerosos de proponer y su productividad se verá afectada, perjudicando los resultados individuales y colectivos. Cuida no dar negativas en las que involucren una imposición de ideas o decisiones, sabemos que tú eres quien tiene la última palabra, pero deja a un lado tu soberbia.

Aprendan a él o ella, que siempre hace todo bien

Con esto lo único que habrás de generar es enemistades entre tus colaboradores y a quien se lo digas podría incomodarlo, más que halagarlo o hacerlo sentir bien. Decir esto subestima las capacidades del resto de los trabajadores.

 

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL