5 tipos de jefes que no deberían existir

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Trabajar en la empresa de nuestros sueños, ganar el sueldo que deseamos, tener salarios emocionales que nos motiven a seguir y comprometernos con la compañía y que se nos permita crecer de manera profesional no siempre es posible.

Trabajar en la empresa de nuestros sueños, ganar el sueldo que deseamos, tener salarios emocionales que nos motiven a seguir y comprometernos con la compañía y que se nos permita crecer de manera profesional no siempre es posible.

Puede ser que se carezca de una u otra prestación, que el horario nos impida realizar actividades recreativas después del trabajo o que haya algo que no nos convenza del todo, pero si a eso le sumas un jefe tal cual, que lo único que lo mueve es su sentimiento de superioridad, intimidar en lugar de reconocer, y generar miedo y culpa en sus colaboradores, el escenario no resulta ser muy alentador.

Tener al frente de un equipo de trabajo a este tipo de “líderes” no es nada benéfico para nadie, ya que una actitud como las mencionadas sólo pone en riesgo el desempeño laboral de los empleados, los resultados de todo el equipo, y algo muy importante: generan desconfianza, atentan contra el autoestima de sus colaboradores y el ambiente laboral se puede tornar intolerable, todo esto contribuyendo a que tus colaboradores se cansen de dicha situación y tomen la decisión de irse.

Si crees tener un jefe, en lugar de un líder, y además consideras que está influyendo de forma negativa en el ámbito laboral y personal, te invitamos a leer los siguientes 5 perfiles de jefes que seguro no le desearías ni a tu peor enemigo.

El chantajista

Frases como “yo a tu edad me quedaba horas extras en el trabajo, pero si llevas mucha prisa vete”, “no te preocupes, vete a tu hora, yo me quedo a terminar los pendientes”, o “ve con tu familia como lo habías planeado, no importa que me quede más tiempo para terminar esto”, son sólo algunas enunciaciones que un jefe chantajista buscará decirte todo el tiempo, frases con las que además intentará que experimentes un sentimiento de culpa que haga incluso quedarte o cambiar tus planes.

Un jefe que busca hacer valer su posición de cabeza de equipo mediante el chantaje también es un manipulador.

El entrometido

También conocido como metiche es aquel jefe que intentará, bajo todos los medios posibles, saber lo más posible de tu vida privada, usando un disfraz de querer enterarse para que pueda ayudarte si tienes un problema.

En este caso, cuando se existe la confianza suficiente para hablar sobre temas personales no habrá necesidad de hostigar, por el contrario, las acciones de un líder real hacen que sus colaboradores recurran a él para expresar algo que los aqueje en su vida privada. Pero cuando se trata de un jefe entrometido será difícil que sus empleados comenten algo personal.

El prometedor constante

Este jefe se dedicará a prometer cosas que sabe de antemano jamás apoyará o que nunca podrá cumplir. Aumento de sueldo en poco tiempo, que gracias a la relevancia de la compañía y a tu desempeño se te permitirá crecer, y otras promesas por el estilo, seguro serán parte de su discurso habitual, lo cual no es una buena señal porque sólo intentan mantenerte expectante, pero sin darte un respuesta o solución.

Puede ser que al principio creas cada promesa, pero con el paso del tiempo su discurso ya no será válido y como colaborador será muy difícil que vuelvas a creerle algo.

El ausente

También conocido como el no jefe es aquel que, cuando se presenta un problema o simplemente se requiere de su colaboración, no lo encuentras en su oficina, y generalmente tienes más contacto con él o ella por mensajes que por un contacto cara a cara.

Ante un jefe que se ausenta  en repetidas ocasiones, la mayoría de los problemas debes resolverlos tú y en el mejor de los casos, junto a tu equipo. Y si se le pregunta porqué deja tanto tiempo solos a los miembros de su equipo, seguramente responderá que es para generar en ellos responsabilidad y autonomía, lo cual es sólo un argumento para deslindarse de su compromiso como líder.

El irrespetuoso

Gritar a un colaborador frente a todos, alzar la voz casi todo el tiempo, no pedir las cosas con amabilidad, acompañadas de un “por favor” y un “gracias”, entre otras formas de comportamiento delatan a un jefe que, sin necesidad de usar lenguajes soez, agrede y no muestra el más mínimo nivel de respeto hacia sus colaboradores.

Esta actitud de alzar la voz para que no se les olvide quién es el jefe, lo único que generará será un ambiente hostil en el que los miembros del equipo no le guardarán respeto, por el contrario, podrían sentirse temerosos o tener sentimientos de coraje y hasta odio hacia su jefe.

 

Foto: Entrepreneur.

 

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