El PDV es el lugar donde se da la decisión final de compra, pero para atraer la atención del shopper y hacer que entre, el escaparate es el mejor aliado.

Además de ser parte del diseño de un establecimiento departamental, funciona como una estrategia mercadológica que además de atrapar la mirada del cliente y generar interés en entrar, despierta el deseo del shopper por hacer compras no planeadas, lo cual beneficia significativamente los ingresos de la tienda.

Escaparates conceptuales, más allá de un acomodo 

Pero para que tenga el efecto esperado, cautive a la gente y cumpla su cometido, es necesario que se tenga uno con diseño innovador, que comunique un mensaje concreto y cuente una historia.

Para ello, un escaparate conceptual es una excelente opción. Tal como lo sugiere el nombre, lo que busca una marca al implementar este tipo de escaparates es transmitir un mensaje claro que podrá darse gracias a la composición y diseño que habrán de reflejar los valores e identidad de marca, así como hacer de sus productos los protagonistas.

Joan Costa señala, en su libro Diseñar para los ojos, que una persona suele mirar una vitrina o escaparate entre 8 y 10 segundos, tiempo suficiente para que tome la decisión de entrar al PDV o seguir su camino.

A diferencia del resto de los escaparates, uno conceptual debe ser breve al comunicar su mensaje, aunque sin descuidar la contundencia del mismo y se mantenga la expectación en el cliente.

Mientras un escaparate tradicional busca mantener la armonía mediante un acomodo determinado, uno conceptual hace de cada producto exhibido y los materiales y artículos que crean un escenario tenga un rol más significativo que sólo decorar, que en conjunto con el producto, iluminación y profundidad del espacio, se cuente una historia y se ponga en la mente del target una imagen que remita a la marca.

 

 

 

 

 

 

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