Los perfumes y esencias normalmente son relacionados con el cuidado personal e higiene, para conquistar a una pareja y mejorar el aroma de un espacio o lugar.
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En los últimos años se han empezado a utilizar mucho en el mundo del marketing y la publicidad gracias a su alto nivel de recordación e influencia en nuestro subconsciente. Pero esto no es nuevo, era bien sabido por nuestros antepasados, quienes utilizaban los perfumes incluso para fines religiosos y sagrados.
Los ejemplos más claros están en la Biblia, en donde la historia narra que los Tres Reyes Magos llevaron de regalo a Jesús incienso y mirra, también se menciona que la cabeza y pies de Jesús eran perfumados con Nardo y que Esther utilizaba la mirra para masajes antes de encontrarse con el rey Assérus.
En la historia encontramos referencias a esencias ancestrales, como el perfume real, muy usado en la antigüedad antes de nuestra era, el agua de ángel, especialmente apreciada en el Renacimiento; y el perfume antipeste, uno de los únicos métodos para prevenir la enfermedad.

Por su parte, Roma utilizaba esencias para ceremonias religiosas, teatros y en áreas públicas para cubrir malos olores.
Otro perfume histórico es el del Titanic, comercializado desde julio del 2012 y desarrollado gracias a unas muestras de perfume encontradas en una expedición en el año 2000. Los creadores afirman que las muestras encontradas conservaban su aroma original.
Todos estos perfumes y esencias cuentan una historia y son recordados aunque hayan pasado miles de años, ¿no es eso lo que quieren lograr las marcas con marketing olfativo?












