Las emociones son el elemento principal para recordar la mayoría de las cosas que vivimos, por ejemplo, si yo les pregunto ¿qué hicieron el día de su cumpleaños?, ¿qué hicieron en navidad? o ¿en dónde estaban el día del último temblor fuerte? Es mucho más fácil de recordar que si les hago preguntas como ¿qué desayunaron ayer? o ¿qué traían puesto el lunes de hace 15 días?

 

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Y es que no recordamos días, recordamos emociones. Esto se debe a que si bien las personas somos seres racionales, también somos seres emocionales. Psicológicamente las emociones alteran la atención y activan redes asociativas relevantes en la memoria. Decidimos en lo emocional y justificamos en lo racional.

De esta forma, es más recordada una campaña de marketing emocional que una tradicional.

Es importante que nuestro consumidor nos recuerde y nos tenga en su mente en el grado de recordación más alto, lo que llamamos “Top of Mind”.

Como lo dice Jack Trout en su libro Diferenciarse o Morir “Lo que hace fuerte a una empresa no es el producto o el servicio. Es la posición que ocupa en la mente”

Piensen por favor en una marca de café, una de comida rápida y una de ropa deportiva. Seguramente las primeras marcas que les vinieron a la mente usan o utilizaron en algún momento marketing emocional.

De esta forma las marcas que llamen a nuestros corazones y no a nuestras mentes serán las marcas recordadas para siempre.

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