Mintiending: el marketing del engaño

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Cuando escucho decir a empresarios, gerentes y  personal de atención al público, que los clientes cada vez somos más pickys, estoy seguro que tienen razón. Dentro de los sondeos empíricos, con tal afirmación se refieren a que los clientes son más conocedores y exigentes, tienen acceso a mayor número de posibilidades, además de que se asumen como proactivos ayudando a las marcas y en estos planos cambian sus conductas de forma impredecible.

Por una parte los clientes, por otro, las empresas haciendo sus esfuerzos para atraerlos, en tales actos, se olvidan el precio de la mentira o el exceso de maquillaje. Una tendencia son las marcas honestas, lo cierto es que mientras la ética aplica en todos los productos y campañas, la realidad es que nos seguimos ganando la desconfianza de las personas porque les timamos de todas las formas posibles. Le cuento algunas:

Expectativa vs realidad.- La esposa perfecta en la cocina perfecta limpiando con el detergente perfecto. Además de clichés machistas, la expectativa es diametral a lo que sucede a diario. El platillo ideal como puede ser una hamburguesa que casi mide 20cms de alto, cuando llega la orden es una oblea de cuando mucho 6cms.

Las letras chiquitas de las letras chiquitas.- En los servicios es muy frecuente que hay trampas, también en los productos los datos nutrimentales o contenidos pueden ser alterados para ser atractivos.

Título mata empaque, empaque mata contenido.- contiene omega3 o está libre de gluten, muchos productos le dan espacios privilegiados a mentiras, las cuales son razones  si estuviéramos informados. Por ejemplo, solamente lo que tiene trigo puede contener gluten, por tanto, si algo esta hecho de amaranto, esta claro que esta libre de este componente.  Que un cereal con hojuelas de amaranto diga “libre de gluten”, es una verdad, pero una verdad colocada para engañar.

La fabricación de escenarios perfectos esta tan inserta en nuestra mente y sociedad que en todas las facetas se llegan a conclusiones que incluyen usar la mentira como un instrumento que hasta parece necesaria y permitida. 

Hace algunos años llegó una candidata al despacho, una mujer de cabello rizado, la cual nos pidió hacerle aplicaciones gráficas como espectaculares, vallas y flyers, la señora traía consigo un estudio de fotos que se había realizado semanas antes. Lo que me llamó la atención es que en las fotos lucía con el cabello lacio.

De manera pensada o no, la candidata alteró su imagen para verse presentable (según su expectativa), lo cierto es que pudiéramos hacer los materiales sin problema, sin embargo, ese es el problema, que en el sector del marketing, seguimos siendo participes de embustes y nos sumamos a la cadena de engaños como si no hubiera opciones.

Los materiales de la candidata se realizaron bajo la observación que debíamos usar fotos en donde apareciera con sus rizos, fue así como se realizó el trabajo, pues la congruencia inicia desde estas pequeñas señales.

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